Que estas muertes no sean en vano

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El asesinato de ocho militares integrantes de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) por parte de miembros del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) ocurrido el sábado en la zona de Arroyito, distrito de Horqueta, en el departamento de Concepción, constituye otro acontecimiento trágico, que enluta a todo el país.
Muchos son los cuestionamientos que surgieron hacia el gobierno y los principales responsables de llevar adelante la lucha contra este grupo criminal. Inclusive una vez más se desempolvó la idea de un juicio político al presidente. Para fortuna de Cartes nuestra sociedad ya está curada contra este tipo de aventuras, por experiencias recientes. Sin embargo, este documento en blanco que le expide la sociedad nuevamente al presidente Cartes debería ser valorado en justa dimensión y obrar en consecuencia.
En innegable que el combate al EPP se está convirtiendo en un buen negocio para algunos inescrupulosos. La falta de resultados y los manejos discrecionales de recursos llevaron justamente a algunos a pedir la disolución de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC). Con muy buen criterio el presidente asumió la responsabilidad sobre los hechos y se trasladó hacia la zona de conflicto, lo que devuelve una cierta esperanza de que sigue con su compromiso firme para erradicar este grupo criminal.
Está visto que la lucha contra el EPP llevará todavía más tiempo, porque es un problema complejo que ya lleva muchos años y que lamentablemente los criminales tienen apoyo de la población de la zona, sea por miedo o porque reciben algún tipo de beneficio de los delincuentes. Esa es una realidad.
La ciudadanía está esperando resultados. No se escatiman recursos ni medios con tal de extirpar este problema. Pero se espera que a partir de ahora los manejos de la FTC se hagan con la debida transparencia y responsabilidad. En ese sentido, disponiéndose de tantos recursos cómo se explica que los militares asesinados hayan estado realizando una patrulla en una zona conflictiva en un vehículo inadecuado.
Esta triste experiencia tiene que llevar al gobierno a replantear la lucha contra este grupo criminal. Y definitivamente, los que actualmente están al frente deben ser destituidos para dar un mensaje claro a la ciudadanía de que a partir de ahora las cosas serán diferentes. Si el presidente desaprovecha esta nueva oportunidad inevitablemente también tendrá que afrontar las consecuencias.

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