Actitudes que favorecen al EPP

399

La organización delictiva autodenominada Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que acaba de perpetrar uno de sus peores atentados, asesinando a ocho militares, integrantes de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) seguirá gozando de muy buena salud mientras tengamos una clase dirigencial absolutamente irresponsable. La muerte de ocho compatriotas, una vez más, está siendo opacada por los intereses particulares, partiendo desde el presidente de la República, Horacio Cartes, quien evidentemente lanzó una directiva para sus principales voceros, con el objetivo de comenzar a atacar a sus potenciales adversarios de ser los padres y sustentos políticos del grupo criminal, y concluyendo con los opositores quienes en vez de plantear serenidad y criterio para afrontar el difícil momento para la República, también entran en el lamentable juego de acusaciones y reproches.
El Ejército del Pueblo Paraguayo es una organización surgida en Arroyito, jurisdicción del distrito de Horqueta, departamento de Concepción. Arroyito fue el primer asentamiento de campesinos creado durante el gobierno de Andrés Rodríguez, en 1989, luego de una invasión y posterior expropiación del inmueble que era propiedad de la Industrial Paraguaya. Se habla de su constitución como organización violenta en la época del gobierno de Nicanor Duarte Frutos, pero es evidente que su origen viene del pensamiento de organizaciones políticos sociales de la época de la dictadura, y que fueron afianzándose en al era democrática. Como se verá es una organización que tiene ya una larga historia y raigambre en la zona norte.
Es evidente que los integrantes de esta organización tienen la protección de los pobladores de la zona donde se desenvuelven y que éstos actúan como logística y campanas, para complicar la labor de combate de los organismos de seguridad. Para complicar más el panorama, con el gobierno de Horacio Cartes, se crea una superestructura, amorfa integrada por militares, policías, efectivos de la Senad y de la fiscalía, denominada FTC, que según algunos, a pesar de los cuestionamientos, ha logrado mantener al EPP restringido en la zona norte, evitando que se expanda hacia las zonas urbana. Sin embargo, según la crítica, no logró ningún resultado efectivo hasta ahora en el combate.
No obstante, hay que asumir que los manejos de esta estructura no fueron muy prolijas porque se los acusa de corrupción, abusos y privilegios. El EPP demostró fehacientemente que es una organización extremadamente violenta. 40 muertes en tres años es mucho dolor para la República, como para perder el tiempo en disputas políticas que a todas luces tienen como telón de fondos intereses políticos circunstanciales, con vistas a las elecciones que ya se avecinan.
Si nuestros políticos no son capaces de asumir una postura madura y sobre todo patriótica, poniendo por encima de todo los intereses de la nación, cualquier organización delictiva seguirá teniendo preponderancia y terreno fértil, aprovechándose de nuestras debilidades como Estados y como República. Lamentable.

Comments

Comentarios desde Facebook

Lectores de Vanguardia

Invitación a Grupos de WhatsApp