Narcoabandono del Estado

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En una complaciente entrevista presentada por un canal de televisión de la capital, el acusado de ser autor moral del asesinato del periodista Pablo Medina, Vilmar “Neneco” Acosta, justificaba que en la zona fronteriza la mayoría de la población, según el, se dedica al cultivo de la marihuana “por el total abandono del Estado”.
Vilmar Acosta llegó a la política de la mano del movimiento Vanguardia Colorada, liderado en ese entonces, por el ex vicepresidente Luis Castiglioni y Javier Zacarías Irún.
Fue electo intendente de Ypejhú (Canindeyú) en el año 2010 y estaba por terminar su periodo, preparándose para la reelección cuando fue acusado de ser el autor moral del asesinato del periodista Medina y huyó de su pueblo. Entonces, “Neneco” era autoridad ejerciendo una función administrativa dentro de la estructura del Estado. La pregunta que corresponde por lo tanto es: ¿qué hizo él por su comunidad para superar ese abandono del cual habla?
Se sabe que Acosta llegó a utilizar hasta el edificio de la sede municipal para almacenar cargamentos de marihuana. Por lo tanto, no cabe duda de que tendrá que justificar que los pobladores se dediquen al cultivo de la droga. De hecho, de un tiempo a esta parte es una vergonzosa realidad en nuestro país que las campañas políticas para acceder a cargos públicos, para administrar la República son financiadas con dinero del narcotráfico.
Pero, más allá de las justificaciones del exintendente, recluido en Tacumbú, lo que llama la atención es la “muletilla” que utilizan muchos intendentes y gobernadores para justificar su inutilidad, señalando el “abandono del Estado” como la causa de los males de sus respectivas comunidades, demostrando su total desconocimiento de lo que significa el Estado y de su rol como administradores (intendentes, gobernadores, concejales, diputados, etc.).
Se impone así la noción de que el Estado es un ente que tiene que proveer todo y del que hay que esperar las soluciones a todos los problemas. De hecho, una de las funciones del Estado es buscar el bienestar de los habitantes, pero eso se materializa a través de la gestión de los administradores de sus instituciones.
Entonces, no es el Estado el que abandona. Son las autoridades inútiles las que no tienen idea de cuál es su función al acceder a un cargo y ni siquiera intentan salir de su zona de confort para realizar las gestiones y poner en marcha los proyectos necesarios para sacar a sus comunidades del atraso y el abandono.

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