Presos políticos

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El caso del encarcelamiento del abogado Paraguayo Cubas y de sus compañeros Jorge Brítez y el concejal Celso Miranda está demostrando al país que tan peligrosa puede ser una institución y un Estado cuando están en manos de personajes inmaduros, inescrupulosos y corruptos.
La indignación de estos tres ciudadanos provocada por la grosera y vergonzosa corrupción en la Municipalidad de Ciudad del Este, que desembocó en la muerte de una niña que jugaba en una plaza cuya refacción fue sobrefacturada y adjudicada a una empresa de amigos de los administradores municipales. Lainuz es el nombre de la firma que hizo los trabajos. Es el nombre que utilizó el exfuncionario municipal convertido en empresario, Jordan Peralta, para crear una nueva firma luego de ser sancionado por Contrataciones Públicas por negociados con obras durante la administración del entonces gobernador Nelson Aguinagalde.
Lainuz acapara las adjudicaciones en la administración Zacarías. En la plaza refaccionada por Lainuz la niña Sara Amapola Insfran pisó un cable pelado eletrificado y murió luego de 17 días de agonía. El caso va a la impunidad porque los fiscales de Ciudad del Este buscaron la forma de embarrar el caso y terminaron culpando a un pobre electricista. El proceso está en la unidad de Cinthia Leiva, quien está llevando el caso a su extinción.
En otro caso, desde hace tiempo padres y directores vienen quejándose de las galletitas  rompedientes distribuidas por la Gobernación del Alto Paraná, administrada por Justo Zacarías Irún. La mala calidad de los productos salta a la vista y según las denuncias fueron facturadas al  precio de G. 20 mil el kilo cuando que en el mercado se comercializa a apenas G. 4.000. Debido a la corrupción y la desconfianza hacia la Fiscalía de Ciudad del Este, la denuncia se había presentado en Asunción y fue derivada a la unidad del fiscal Alfredo Ramos Manzur de dudosas actuaciones en los controles de alcotest, quien no hizo ningún procedimiento para la investigar las irregularidades. Estos dos emblemáticos casos indignaron a Cubas, Brítez y Miranda, y acudieron a la Fiscalía para poner en evidencia a estos “representantes” de la sociedad.
Lo que vino después ya es de conocimiento público, una sucesión de aberraciones y abusos que dejaron en evidencia la podredumbre de la cueva hampones denominada Fiscalía de Ciudad del Este. Resulta ahora que los denunciantes están presos en una ciudad donde se arraiga el crimen organizado, evasiones, falsificadores y traficantes de toda laya.
El fiscal Alejo Vera y sus colaboradores pasarán así a la historia como los responsables de ser  los artífices de la figura de presos políticos y de poner la justicia y las instituciones al servicio de intereses de una claque que mantiene sometida a la población.

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