Desperdiciando riquezas y oportunidades

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Nuestro diario viene publicando una serie de artículos sobre la realidad del distrito de Domingo Martínez de Irala, una de las centenarias poblaciones del Alto Paraná que se encuentra sumida en una grave crisis, a consecuencia del abandono. Las actuales autoridades encabezadas por el intendente Derlis Benegas (PLRA) expresan su preocupación porque la población va disminuyendo paulatinamente ante la masiva migración y no existen perspectivas de que la situación cambie.
El anhelo de las autoridades es que la comunidad sea incluida en el plan de asfaltado que unirá  Los Cedrales con Mayor Otaño, en el departamento de ltapúa. Esta ruta pasará a 18 kilómetros de Domingo Martínez de Irala, pero pese a los reclamos no se logró el acompañamiento de las autoridades nacionales para pavimentar el acceso al distrito, lo que significa que Irala seguirá marginado.
La otra triste realidad es que ante este abandono los pobladores apelan a la Argentina. En la colonia Itá Verá los habitantes en su mayoría tienen nacionalidad argentina, sus hijos nacen al otro lado del río Paraná y tienen cédulas del país vecino. Allí es más fácil llegar, reciben mejor atención e inclusive más beneficios que no tienen en el lado paraguayo. Todos los días 20 niños, hijos de pobladores de Itá Verá, cruzan en lanchas el río para estudiar en Puerto Wanda, Argentina. Una vergonzosa y dolorosa realidad.
Itá Verá recibe ese nombre porque en el lugar abundan piedras de cuarzo. Al recorrer los caminos rurales en las siestas se pueden ver cómo esos trozos brillan al sol. Una variedad del cuarzo es la amatista, una piedra preciosa utilizada en joyería  y artesanía que también se encuentra en abundancia, a flor de tierra en la zona.
Al otro lado del río, en Puerto Wanda hay minas en las que se extraen y venden las piedras utilizadas en joyas y artesanías, y además es aprovechada como un atractivo turístico. La riqueza de Domingo Martínez de Irala es extraordinaria. Las riberas del Paraná ofrecen una vista incomparable, está regado por cristalinos arroyos como el Pirapyta que corre entre piedras. Sin embargo, la falta de visión, el escaso patriotismo, los intereses mezquinos están haciendo que una zona rica en historias, atractivos turísticos y minerales, permanezca postergada y abandonada, probablemente porque su cantidad de habitantes no se traduzca en votos.
Es así como en Paraguay desperdiciamos riquezas y oportunidades, porque nuestras autoridades están más preocupadas en qué porcentaje de ciertas licitaciones caerán en sus cuentas bancarias. Y así vamos repitiendo los mismos lamentos de fracasos y miserias, caminando sobre piedras preciosas, esperando que llegue el contrabando salvador. Un absurdo, pero es real.

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