Donación rechazada

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El Ministerio de Justicia rechazó la donación del abogado Paraguayo Cubas, recluido en la Penitenciaría Regional de Ciudad del Este, quien pretendía dotar de un gimnasio para los internos del penal. “En ninguna penitenciaría del país serán aceptadas donaciones o gestiones de internos que no se enmarquen en la formalidad y con total respeto de la institucionalidad”, decía el comunicado difundido por la referida cartera de Estado.
El documento agregaba que “las debidas tramitaciones deben ser realizadas a través de los canales pertinentes ante la Dirección General de Establecimientos Penitenciarios”. “El Ministerio de Justicia recuerda que uno de los objetivos de esta administración es garantizar la seguridad de los internos y el personal penitenciario, además de establecer los mecanismos adecuados a fin de erradicar los privilegios, paso previo necesario para poder enfrentarse al desafío de la humanización y en vista de establecer las condiciones necesarias para una eficaz reinserción de las personas privadas de libertad”.
Lo primero que la gente cuestionó es que el mismo ministro Ever Martínez aparece en las fotografías publicadas cuando fueron inauguradas las mejoras realizadas en el Penal de Tacumbú con el dinero del narcotraficante Jarvis Chimenes Pavão. Se sabe que desde siempre las cárceles recibieron donaciones de diferentes índoles de diferentes sectores. A diario llegan donaciones a las cárceles de víveres, colchones, acondicionadores de aire, productos de incautaciones de la fiscalía, o por disposición de algún juzgado. Las penitenciarías reciben donaciones, porque el Estado es incapaz de mantener cárceles en buenas condiciones. La mayoría de las penitenciarías están abarrotadas de internos que sobreviven en condiciones infrahumanas.
Los proyectos que dio a conocer el preso Paraguayo Cubas, apuntan precisamente a realizar esas labores que el Estado está ignorando, como dotar de una biblioteca al penal, un gimnasio, escuelas de formación artística y capacitación y el fomento de actividades deportivas, de modo a hacer que estos lugares tengan un rostro más humano.
Es de esperar que la disposición del ministro Ever Martínez esté motivada por el deseo cierto de fortalecer la institucionalidad, y que no responda a la actitud inmadura de rechazar la donación solamente por provenir de un recluso, que está en la cárcel por dejar en evidencia la mediocridad, la hipocresía y la corrupción de los funcionarios públicos.

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