Defensa de los infractores

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Una vez más los pobladores de Minga Guazú hicieron escuchar su voz de protesta en la Junta Municipal, por los controles abusivos de la Patrulla Caminera. Según los concejales que hicieron de voceros de los vecinos, los policías se instalan detrás de los carteles indicadores de velocidad y aplican multas a los conductores. Además, los mingueros se quejan de la excesiva cantidad de puestos de control ubicados en la jurisdicción del distrito, dado que desde el Km 15 hasta el Km 30 existen siete puestos de control de los uniformados de dicha repartición.
Las quejas también señalan que los hortigranjeros son despojados de su motocargas en los que trasladan sus productos a la Feria Permanente de Ciudad del Este.
Es indiscutible que durante años la Policía Caminera, hoy Patrulla, fue un antro de corrupción, y en alguna medida lo sigue siendo, por las constantes denuncias de arreglos irregulares con los infractores para evitar las multas.
También es cierto que resulta absolutamente aberrante que en un tramo de 15 kilómetros se tengan siete puestos de control habiendo zonas absolutamente liberadas por los efectivos de la caminera.
Pese a todos los cuestionamientos que se pueda formular contra la Patrulla Caminera está visto que la ausencia de controles en las rutas hace que proliferen los accidentes de tránsito con saldos fatales. Los responsables de los hospitales reconocen que cuando se realizan controles en las rutas, los índices de accidentados se reducen drásticamente.
Si se respetan las normas de tránsito, se tienen en reglas los documentos y el vehículo está en condiciones no existen argumentos para que los efectivos de la caminera apliquen multa alguna. Si se diera el caso de que inventen infracciones sería de mucha gravedad y merece una denuncia en la justicia, pero los que negocian coima con los policías, son aquellas personas que no tienen en regla sus vehículos.
No se justifica de ninguna manera la corrupción de los efectivos de la Patrulla Caminera que perpetran arreglos irregulares para permitir que los infractores sigan circulando. Esta práctica también es criminal, porque por un poco de coima, vehículos que no están en condiciones siguen circulando en las rutas y conductores infractores siguen manejando poniendo en peligro la vida de otras personas.
Es absolutamente vergonzoso que a estas alturas nuestra sociedad siga discutiendo cuestiones tan elementales, que se soluciona simplemente con la honestidad, de parte del ciudadano que tiene que cumplir las leyes, y la del funcionario, que tiene que hacer respetar las normas. El fondo de la cuestión es el mismo problema de todos los días, la terrible corrupción de nuestra sociedad y la inconsciencia y falta de preparación de nuestras autoridades, quienes antes que exigir que se cumplan a rajatabla las normas, se convierten en defensores de los infractores.

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