Reparación histórica

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La Junta Municipal de Mbaracayú autorizó al intendente, Edir Lermer a promover medidas legales y judiciales en contra de la Itaipu Binacional por los daños y perjuicios ocasionados al distrito. El presidente de la Junta, Francisco Gayoso dijo que la binacional nunca compensó al distrito por los daños que ocasionó a varias comunidades de la jurisdicción.
Según Gayoso entre esos daños se mencionan que la construcción de la central hidroeléctrica provocó el aislamiento total de varias comunidades como Puerto Indio, General Díaz, Jacaré Valija, Colonia Guaraní, entre otros, la pérdida de territorios, por las grandes extensiones de tierras que quedaron sumergidas bajo el embalse de la represa, o por creación de reservas, exentas de tributos. Además, a consecuencia de la obra se produjo el éxodo de comunidades enteras, destrucción progresiva y constante de la fauna del río Paraná, entre otros.
“Somos un distrito muy perjudicado por la binacional. Hay puentes que se destruyeron, comunidades enteras que se perdieron. Puerto Indio en aquella época ya tenía su zona urbana y quedó todo bajo agua. Tienen una deuda histórica con el distrito, por eso dimos la autorización al intendente para que busque y vea la forma con los asesores jurídicos, plantear una demanda judicial por todos los daños y perjuicios que causó al distrito”, dijo el concejal.
El planteamiento de los pobladores de Mbaracayú no deja de tener razón. A pesar de los multimillonarios recursos que maneja la Itaipu Binacional, y que cada año se derrocha en obras inservibles o multimillonarias adjudicaciones a consultoras, salarios exhorbitantes para funcionarios y consejeros, las comunidades de la zona de influencia de la represa inexplicablemente siguen padeciendo privaciones y precariedades que no condicen con las ganancias generadas por la hidroeléctrica.
La entidad binacional tiene un ejército de funcionarios y departamentos que bien podría ocuparse de diseñar proyectos de desarrollos a ser aplicados en estas comunidades, a fin de mitigar los impactos negativos de la represa. Se sabe que por la corrupción desde los inicios de la mega obra, multimillonarios fondos para proyectos de desarrollo terminaron en las cuentas bancarias de los funcionarios. En los tiempos actuales, los directores y consejeros deberían ocuparse de reparar estas deudas históricas y procurar el crecimiento de las comunidades del Alto Paraná, que vergonzosamente siguen sufriendo precariedades que ya fueron superadas aún en las sociedades más atrasadas.
El planteamiento de los pobladores de Mbaracayú es una buena oportunidad para comenzar a debatir esta situación de los pueblos golpeados por la hidroeléctrica.

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