El poder ciudadano

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patricia-alvarengaVictoria ciudadana podríamos llamar a todo aquel suceso que se logre por presión de la gente común y corriente en contra de lo que racionalmente está mal. Y eso fue lo que exactamente pasó con el “triple aguinaldo” para los funcionarios de la Cámara de Diputados. Veamos algunos puntos.
El escándalo tuvo gran repercusión y se convirtió en un tema que se debatió ampliamente en todos los ámbitos causando gran indignación, con justa razón.
La ciudadanía levantó su voz de protesta ante semejante aberración e incoherencia de nuestras autoridades, que negaban aumento salarial a los docentes, pero en contrapartida aprobaban que un sector privilegiado cobrase nada más y nada menos que tres aguinaldos. La noticia provocó repudio generalizado.
Los diputados habían dado su visto bueno para un aumento presupuestario de G. 12.000 millones, de los cuales G. 8.800 millones serían destinados para el pago gratificaciones extras a su personal. Solamente faltaba el consentimiento del Senado para consumar el “generoso” despilfarro de dinero público que beneficiaría a unos pocos.
Paraguay es un país donde a cada paso las necesidades están a la vista, donde las familias no tienen techo, agua, comida, salud ni educación. G. 8.800 millones pueden tener un mejor destino que los bolsillos de funcionarios que -en su mayoría- no son más que operadores políticos ubicados por sus respectivos padrinos.
La ciudadanía tiene más poder que cualquier presidente, político y toda la estructura del Estado juntos, solo es cuestión de confianza y darse cuenta de lo que se puede llegar a lograr en caso de ejercerlo debidamente. Este caso es un buen ejemplo.
No se esperó mucho para que los diputados, los mismos que votaron a favor de los “aguinaldazos”, salgan a expresar su “arrepentimiento” y a decir que habían cometido un error. Era lo mínimo que podían hacer, la presión ciudadana estaba sobre ellos. Por efecto, el Senado no se expondría al escrache público, por lo que el proyecto fue rechazado y enviado de vuelta a diputados, donde de antemano ya se anunció que el final de toda esta historia sería el archivo.
Se logró frenar esta perversión política gracias al poder ciudadano, una fuerza que puede sacarnos de ese estado de corrupción en el que estamos sumidos y elevarnos a sitiales donde no nos imaginamos. Esto es solo una cuestión de despertar ciudadano, que más tarde o temprano llegará.

 

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