Policía degradada

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Cuatro policías del Departamento de Investigación de Delitos del Alto Paraná habrían participado supuestamente de una extorsión ayer en la ciudad de Encarnación. Hace unos días nada más nuestro diario publicaba la denuncia de una extorsión perpetrada en el Destacamento 1, del Km 7 Acaray donde unos jóvenes fueron extorsionados con un pedido de 10 mil dólares para ser liberados, dado que spuestamente tenían en su poder una motocicleta robada.
Ayer nada más se daba a conocer también en la capital del país, la grave denuncia de una joven, de que supuestamente unos policías le plantaron drogas en su vehículo. Todo esto pasa cuando, apenas la sociedad terminaba de sorprenderse del caso de un joven que había sido baleado por un suboficial y a cuya consecuencia quedó parapléjico. En dicha ocasión también se plantó drogas en el vehículo del joven.
De un tiempo a esta parte la institución policial se vio sacudida por graves denuncias de corrupción y de participación de sus efectivos en hechos delictivos. En nuestra región es una norma que los policías vienen solamente para recaudar, poniéndose al servicio de las organizaciones delictivas. Durante muchos años, los policías, con anuencia de los mismos jefes montaban guardia en los alrededores de la casa de conocidos traficantes de drogas.
El caso del delincuente internacional Ivar Pérez Corradi fue una de las más graves acusaciones de protección policial para un buscado por la justicia. Pérez Corradi describió con lujo de detalles cómo opera el aparato extorsivo de la Policía del Alto Paraná, con participación de todos los jefes. A pesar de estas graves denuncias, la mayoría de los que estuvieron involucrados en aquel caso continúan dentro del cuadro policial.
Gracias a la presión ciudadana, el pasado 23 de setiembre se rechazó un proyecto de Ley que pretendía dar atribuciones especiales a la policía para realizar detenciones sin orden judicial y de forma preventiva. Afortunadamente, los legisladores en este caso escucharon la inquietud generalizada de la ciudadanía y evitaron poner una poderosa arma en manos de una policía absolutamente corrupta, ineficiente y degradada. Es innegable que siempre existen los policías honestos que todavía honran el uniforme, pero los hechos demuestran que la policía nacional necesita una profunda depuración de todos sus cuadros. Lamentablemente esto no podrá darse, porque los mismos jefes están involucrados en el engranaje de la corrupción y lo que es peor y aún más grave es que desde el gobierno central no existe interés, porque en las actuales condiciones la policía es funcional a los intereses políticos. Nuestra sociedad está alimentando un monstruo, que más temprano que tarde terminará devorando a quienes tiene que cuidar y proteger.

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