Secuestrados por el miedo

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Un nuevo caso de secuestro sacude a la zona norte del país. Félix Urbieta, tío del intendente de Horqueta, Arturo Urbieta, se encuentra en poder de sus captores desde hace cinco días. El ganadero  fue secuestrado la noche del miércoles 12 de octubre en su estancia ubicada en Belén Cué. Si bien ya se posee datos sobre el monto exigido para el rescate, que llega a los US$ 500.000, hasta la fecha no se cuenta con más datos sobre el estado de la víctima.
El intendente de Horqueta, advirtió sobre una realidad que desde hace años nuestro diario viene denunciando, que el Estado paraguayo perdió al soberanía sobre su territorio y no puede siquiera brindar garantías a sus mismas autoridades, ni mucho menos a la ciudadanía. Una información publicada ayer, un diario de Asunción señalaba que Urbieta desmintió haber afirmado que el hijo de Alejandro Ramos esté implicado en el caso y aclaró que son ellos los que viven en la zona y por tanto, no pueden acusar a nadie. “No es joda vivir acá”, dijo el intendente.
No es un ciudadano cualquiera. Es la autoridad local y no se anima a hablar porque teme por su vida. Ese es el Estado que impera en la zona donde impusieron los terroristas. Nadie se anima a hablar ni denunciar y así se convierten en cómplices de los secuestradores. Este silencio de los pobladores, les permite desenvolverse con total tranquilidad e impunidad. Solo así puede explicarse que un reducido grupo de forajidos mantenga cuatro secuestrados al mismo tiempo en la misma zona.
Uno de los más grandes desafíos del gobierno de Horacio Cartes es terminar con este grupo criminal que tanto dolor ya ha causado a la sociedad paraguaya. Cuando en aquel primer discurso prometió que los criminales no le dictarán su hoja de ruta, recibió el apoyo generalizado de la población esperanzada de que su administración pondría fin a esta pesadilla. Por eso se le facilitaron todos los recursos.
Sin embargo, a pesar de todos los recursos disponibles hasta ahora el actual gobierno no ha tenido grandes logros en la lucha contra el terrorismo. Al contrario aumentaron los atentados, las ejecuciones y los secuestros. La sociedad todavía tiene la esperanza de que el actual gobierno tenga resultados en este combate, por ello todavía sigue dándole apoyo para la lucha. Es de esperar que esta confianza no sea defraudada y que se pueda recuperar el control y devolver la tranquilidad a los compatriotas que viven en la zona. No se puede permitir que el terror se adueñe del país.

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