Abandono de los pueblos indígenas

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Ayer se realizó una reunión entre autoridades nacionales y líderes indígenas de distintas comunidades del Alto Paraná. Durante el encuentro los dirigentes nativos presentaron sus quejas y acusaron al Indi de promover los desalojos de los aborígenes.
Según la acusación, el Instituto Paraguayo del Indígena (INDI) está promoviendo los desalojos y el titular de la institución, Aldo Saldívar, no tiene idea de lo que es tratar con los nativos. Domingo Santa Cruz, coordinador de Organizaciones Campesinas Indígenas Popular, de Limõy, dijo que en todo el Alto Paraná las comunidades nativas tienen problemas con la tenencia de la tierra.
“Lo fundamental es el problema de tierras. El hecho más grave ocurrió en este distrito en el tema de los indígenas que quedaron prácticamente en la nada. No hay una solución para ellos, prácticamente expulsados de sus propias tierras, quemaron todas sus casas, un atentado contra la comunidad”, reclamó, referirse al caso de los nativos de Minga Porã, desalojados violentamente, hace unas semanas de una propiedad, que supuestamente está siendo reclamada por un familiar del vice presidente de la república.
La población indígena del Alto Paraná es de apenas unas 6.859 personas, según el censo del año 2012, datos de la Dirección General de Estadísticas Encuestas y Censo. Son unas pocas familias que todavía sobreviven en nuestro territorio y que merecen que sean respetadas como comunidades originarias, en su cultura y en su dignidad como seres humanos.
Es vergonzoso que la Itaipu Binacional, una entidad que día a día derrocha sumas multimillonarias en gastos superfluos, salarios de primer mundo para funcionarios sinvergüenzas y haraganes, no pueda destinar recursos para atender la situación de los nativos, cuyos hábitats fueron anegados por las aguas del embalse, al construirse la represa.
Una gran deuda del Estado Paraguayo históricamente ha sido la atención a los pueblos nativos. Los indígenas compatriotas se desenvuelven en el más absoluto abandono, relegados de la sociedad, mendigando por las calles, con jóvenes víctimas de las drogas y la prostitución, ante un estado absolutamente inhumano e indolente.
Son escasas familias para los multimillonarios recursos que anualmente derrochan nuestras autoridades en doble y triple aguinaldo, viajes de placer y otras aberraciones con el presupuesto público, mientras una gran mayoría de la población sigue viviendo en la más absoluta miseria. Solo hace falta un poco más de humanidad para destinar los recursos y emprender los planes que puedan permitir una vida digna para los habitantes de las poblaciones nativas. Ejemplo se tienen de comunidades que lograron un alto grado de desarrollo gracias al acompañamiento más bien del sector privado, pero que sí mantienen un buen nivel de vida, produciendo, generando riquezas e inclusive exportando su producción.
En algún momento como sociedad se tiene que emprender una reparación histórica y procurar una vida digna para los pocos indígenas que todavía sobreviven en nuestro territorio.

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