No basta la cinta rosa

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Esta semana se recordó el día Mundial de Lucha contra el Cáncer de Mama, en nuestro país es la primera causa de muerte en las mujeres. Los datos de la Fundación Apostar por la Vida, precisan que en Alto Paraná por mes se detectan siete nuevos casos, así también el Ministerio de Salud Pública dio a conocer nuevos registros, que en el 2015 unas 347 muertes fueron por cáncer de mama y que de enero a octubre del 2016, ya se detectaron 408 nuevos casos.
Los especialistas refieren que hasta el momento, no se puede determinar con exactitud cuál es el factor que inicia este mal, por lo que no podemos hablar de prevención y ante esto las instituciones sanitarias hacen las campañas para la detección precoz, que aumenta las probabilidades de cura en los pacientes.
En la región paranaense se tienen solo tres mamógrafos funcionando para el sector público, que debería tener diez, según las recomendaciones de la OMS. No se tiene un centro oncológico especializado, tampoco llegan los medicamentos para el tratamiento al sector público.
Este es el panorama que se tiene en la especialidad oncológica en nuestro país, lamentable por donde se lo vea. Si el cáncer de mama es la primera causa de muerte en un país, creo que debe ser la prioridad en cuanto a inversión, para revertir estos escalofriantes números, que enlutan cada año a varias familias, respaldar estas campañas de detección precoz.
De qué sirve iluminar de rosa, vestir de rosa, usar cintas rosas, si no existe un plan de gobierno que pueda paliar las precariedades del sector oncológico. En el Alto Paraná, no hay un centro donde se pueda seguir este tipo de tratamiento. Entonces ¿de qué sirven estas campañas de prevención sin un centro especializado en el sector público?
Los pacientes deben viajar varias veces al mes más de 300 kilómetros para seguir estos tratamientos, deben deambular por una ciudad desconocida y acompañados de algún familiar por la agresividad de los fármacos.
Podría decirse que incluso estos números pueden ser muchos más, porque hay varios sectores vulnerables, que ni siquiera pueden acceder a un servicio básico sanitario. A todo esto se suman los elevados precios de los medicamentos para el tratamiento y la escasez de los fármacos en el servicio público.
Con esta situación, lamentablemente cada año aumentarán los números hasta que realmente las campañas de prevención tengan un respaldo de las instituciones sanitarias y puedan llegar a todos los sectores del país.
Es por eso que no puedo dejar de destacar esta iniciativa de la Fundación Apostar por la Vida, de la construcción del primer hospital oncológico y a través de campañas de colectas, porque como lo dijo el presidente de la organización, el doctor Darío Villaba, para que las personas sepan que es de ellos.
Entonces es momento de que las instituciones sanitarias y el gobierno busquen una alternativa para los tratamientos oncológicos para el interior del país, no basta el color rosa, se necesitan hechos concretos para revertir esta situación que está acabando con la población femenina en nuestro país.

Por Lina Benítez.

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