El costo de la reelección

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El presidente Horacio Cartes admitió su interés en postularse para un periodo. Incluso está dispuesto a violentar la Constitución Nacional, a fin de lograr una enmienda que permita la reelección en el Paraguay. Colaboran con él un grupo de adulones, quienes aparentemente, le hacen creer que su desempeño es bueno y que cuenta con aprobación popular, obviamente, con el objetivo de obtener algún beneficio.
Para algunos, el real objetivo del mandatario es mantener viva la esperanza a sus adulones de que podría haber la posibilidad de ocupar el sillón presidencial por cinco años más, en el afán de conservar la gobernabilidad, al menos por lo que le resta del mandato.
Ya hace varios meses, el presidente Cartes ha dejado de gobernar para todos los paraguayos y se enfocó en buscar la forma de permanecer en el poder. En todo el país, trabajadores y estudiantes jóvenes, sector que probablemente es el más mencionado en los discursos políticos del presidente Cartes, fue víctima de violentos asaltos, mientras que otros miles viven el terror en las calles desde que salen desde sus casas para ir al trabajo o a la facultad, hasta su regreso. Esta no es la única falencia. Las precariedades en los hospitales públicos, sobre todo del interior, son causantes de las peores peripecias a miles de compatriotas. En tanto, la educación sigue lejos de ser digna, con escuelas de madera, aulas precarias, falta de materiales, negociados con obras y merienda escolar, y denuncias de politización.
A los esteños, nos ha tocado pagar un precio alto por la aspiración reeleccionaria del mandatario, dado que este, al buscar apoyo en diversos movimientos, optó por salvar a la intendente Sandra McLeod de Zacarías de una intervención en julio pasado, por numerosos hechos de corrupción. Esto pese al insistente mensaje de transparencia de Cartes.
Se siguen viendo casos de denuncias de discriminación a escuelas porque sus directores no pertenecen al mismo equipo político que las autoridades municipales, obras que costaron G. 12.000 millones se derrumban, y ahora sin rubor solicitan préstamos para pagar salarios a funcionarios, en una muestra más palpable de la desastrosa administración, ante la más absoluta impunidad y la garantía de que seguirá el blindaje por conveniencia política. A los esteños nos costó caro la búsqueda de la reelección.

Por Teresa Gavilán.

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