Es tu basura

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Esta semana se realizó el lanzamiento de la campaña de combate al dengue y una vez más se movilizan centenares de personas para recolectar residuos de terceros. Es así que de nuevo estamos expuestos a una epidemia que ya había matado a cientos de compatriotas y en caso de repetirse esto, volveremos a culpar a Salud Pública por no abastecer en las atenciones y por no disponer de medicamentos suficientes, etc.
Es lamentable ver la cantidad de basuras que se retira de los barrios, de las viviendas y de los arroyos, que lastimosamente muchos lo convierten en vertederos de desperdicios, contaminando totalmente nuestros cauces.
Es la basura que se produce y se arroja por cualquier lugar, ya sea en la calle, en los patios baldíos, pero nunca le damos el destino que debe ser, la que está enfermando y matando a las personas, a causa de esa falta de educación cívica en los ciudadanos. No es necesario haber ingresado a la universidad para saber que con la basura podemos contagiarnos de miles de enfermedades.
Antes era el cólera, por la contaminación de los alimentos, ahora es el dengue por el exceso de residuos y así vendrán enfermedades cada vez más agresivas, más extrañas. Tenemos el caso del zika, que también se contagia por un mosquito y que puede producir daños de por vida.
Días atrás pudimos ver a la ciudad de Lambaré y sus alrededores, con sus calles totalmente inundadas. No era solamente por la furia de la naturaleza, sino más bien porque los sumideros estaban repletos de basuras, lo que hizo colapsar los desagües destruyendo puentes, calles, provocando terribles daños materiales e inclusive segando la vida de una persona.
A pesar de que hace más de diez años se hacen campañas contra el Aedes aegypti, que a su inicio solo contagiaba el dengue, ahora ya son tres tipos de virus, que dejan secuelas en los que lo adquieren, parece que no entendemos el mensaje de que en la basura está el mal, que si limpio mi casa, mi comunidad, puedo estar libre de estos vectores.
Aún no llega parece el mensaje de dónde está el enemigo. Estoy segura que todos por lo menos tenemos un integrante de la familia que ya se contagió con este virus letal. Sin embargo, a pesar de haber padecido en carne propia la enfermedad no hemos aprendido la lección.
Si no nos preocupamos de limpiar nuestras viviendas, de ser conscientes y no arrojar la basura al arroyo, a la calle seguiremos cosechando más penurias sobre la salud a nivel país.
Entonces es momento de aplicar un poco de civilización, ser responsables, dejar de ser puercos y esperar que la municipalidad o el Senepa vengan para limpiar las viviendas. Esto es responsabilidad de cada uno de nosotros. Así estaremos realmente combatiendo no solo al dengue, sino a un sinfín de enfermedades que puede atraer los residuos. Además, viviremos en un ambiente mucho más saludable y bello, por su limpieza.

Por Lina Benítez.

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