Martes trece Paraguay

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La reputación del martes trece es casi mundial. Asociado siempre a la mala suerte, a los acontecimientos nefastos, y a las grandes tragedias; un verdadero sinónimo de desgracia en muchos países y culturas alrededor del mundo.
Hay un dicho popular que suele ser utilizado por esas fechas: “En martes trece no te cases, ni te embarques, y de tu casa no te apartes”.
Creo que habría que agregar al final; “y de ser posible, no le des una constitución a Cartes”…
Las cosas se están poniendo peligrosas en nuestro país. Estamos hablando de un multimillonario, que se acostumbró a ponerle precio a todo. Un multimillonario que demostró ser miserablemente pobre en muchos aspectos; moralmente indigente, intelectualmente merecedor de un subsidio, y espiritualmente desnutrido.
La hambruna patriótica que consume al primer mandatario de éste país, lo convierte en un ser potencialmente peligroso, y voraz; capaz de devorarse a todas nuestras libertades en un instante.
Que irónico es pensar que podemos terminar siendo víctimas de la pobreza de un multimillonario.
La dictadura ya se instaló en éste país. Hoy solamente están buscando la manera de prolongarla por el mayor tiempo posible. Ya no podemos hablar, opinar, ni exponer nuestras inquietudes; porque juegan con el estómago de nuestros hijos; amenazan con dejarnos sin empleo.
Ya no podemos reunirnos en una manifestación pacífica, sin que sus medios de prensa nos califiquen de comunistas, simpatizantes del EPP, y nos vinculen con alguna que otra actividad ilícita. Ni que decir de la represión por parte de las fuerzas públicas, de los cachiporrazos, los gases pimienta, y las detenciones.
A este ritmo, vamos a ir perdiendo de a poco nuestras libertades más fundamentales; dentro de poco ya no podremos marchar libremente por la República, dentro de poco volveremos a tener que pedir permiso en las comisarías para poder festejar nuestros cumpleaños.
A este ritmo, vamos a terminar por consagrarnos como la generación más cobarde de la historia de la República del Paraguay. País que se construyó y se sostuvo sobre los hombros de sus héroes, quienes nos brindaron nuestra independencia en 1811, lucharon contra tres países para ganarse el derecho de seguir existiendo en 1865, vencieron a una nación sin armas para defender nuestra soberanía en 1932, y se sacrificaron en las calles para regalarnos nuestra democracia en 1989. Mientras que nosotros en el 2016, estamos a punto de ver por televisión, como nos quitan aquella misma democracia que a nuestros padres tanto les costó conseguir.
A DIOS LE RUEGO QUE SOLAMENTE POR UN DÍA, NOS PERMITA SENTIR ESA FUERZA Y LA VALENTÍA QUE SURGIÓ EN LOS MOMENTOS CRUCIALES DE NUESTRA HISTORIA, PARA AFRONTAR ESTE ATAQUE DIRECTO AL CORAZÓN DE NUESTRA AMADA Y SUFRIDA REPÚBLICA.
Yo, particularmente, le temo más a la opresión que al desempleo. No pienso ser cómplice con mi silencio, de un grotesco acto de violación. No voy a esperar el encarcelamiento, o el exilio, para empezar a hablar.
No sólo de pan vivirá el hombre, dijo un carpintero hace un poco más de dos mil años atrás.
Por eso, por mis hijos, por el honor de mi familia, y porque en el SMO juré defender esta bandera con mi vida, manifiesto mi repudio total y absoluto hacia éste gobierno que yo mismo elegí.
La notificación de mi desvinculación será encuadrada y colgada en mi sala, como prueba de los principios que rigen mi vida y la de mi familia. Será, dentro de todo, un orgullo poder pasar hambre a cambio de poder seguir viviendo en un país libre.
No nací para ser esclavo de nadie. Nací para ser dueño de mi tierra y de mi destino.
Aparte, mido 1,80 y peso 90 kilos; no tengo porque temer a un esbozo de tirano de 1,40.
#EnNingúnCaso

Bruno José Saldaña

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