Vivir en la comisaría

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Aterrorizada porque una juez había otorgado la libertad a su agresor, una joven pidió en la mañana ayer quedarse a vivir en la comisaría de Mujeres, en la Jefatura de Policía del Alto Paraná. Según afirmó en declaraciones a los periodistas y a los uniformados, solo en la sede policial estará protegida de su exconcubino, quien la amenaza de muerte.
La joven recibía constantes amenazas de muerte de parte de su expareja. El pasado 30 de octubre había sido agredida brutalmente por el hombre, quien en aquella oportunidad le había desfigurado el rostro a golpes. Un mes después, el 30 de noviembre se le detuvo al agresor. Increíblemente a pesar de la gravedad del caso la jueza Nilda Estela Cáceres otorgó arresto domiciliario al denunciado el pasado 7 de diciembre. Luego de esta medida las amenazas continuaron según la denunciante, lo que desesperada acudió a la policía para pedir auxilio.
Nuestro país tiene el terrible estigma de las altas cifras en las estadísticas de violencia contra la mujer, pero lo más terrible de esta violencia es la impunidad fruto la cultura patriarcal donde se considera a la mujer como una propiedad. La consecuencia de esta impunidad son las terribles cifras en las estadísticas policiales de feminicidios.
A pesar de que los números no son fiables, por los deficientes sistemas de registros, el informe del Departamento de Estado norteamericano sobre los DD.HH. en el Paraguay refiere que los observadores de los derechos humanos consultados creen que unos 5.000 casos de violencia pasan sin ser informados cada año. Según la misma fuente cerca del 25% de los casos de todos los crímenes violentos ocurre en el hogar teniendo como víctimas principales a las mujeres.
Se llega a este resultado por la increíble indolencia, cuando no complicidad de las autoridades que deben velar por la seguridad y la vida de la población. Cuántas mujeres, prefieren por ello callar su agonía, por el temor y el convencimiento de que no va a encontrar protección en las instituciones, y que probablemente, la denuncia volverá más violento a su agresor.
La valiente decisión de esta joven de recurrir a una medida extrema y la amplia difusión que tuvo su caso en los medios de comunicación, permitió que la juez del caso revea su decisión y decrete el retorno a la cárcel del agresor. Sin embargo, lo ideal es que el Estado Paraguayo ponga en práctica mecanismos para garantizar la vida y la seguridad de las víctimas de violencia contra la mujer.

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