Corrupción policial

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Una vez más policías de nuestra jurisdicción están involucrados en un grave caso de corrupción. Según las denuncias, cuatro uniformados adulteraron un informe policial para favorecer al propietario de un vehículo involucrado en un accidente en el que perdió la vida una joven motociclista. La fiscalía en base a la denuncia imputó a los implicados por cohecho pasivo agravado, producción de documento público de contenido falso y omisión de dar aviso de un hecho punible.
Los antecedentes refieren que los policías están siendo investigados por el fiscal Alfredo Ramos por presuntamente desvincular al conductor de una camioneta Audi que atropelló y mató a José Armando Ferreira Almada (19) y dejó gravemente lesionado a Daniel Da Silva (17), quienes estaban a bordo de una motocicleta con otros dos ocupantes que también quedaron lesionados. El percance fue sobre la ruta VII, a la altura del Km 5,5 de Ciudad del Este, en la mañana del domingo pasado.
Ciudad del Este y el Alto Paraná en general siempre ha sido la zona preferida por los funcionarios públicos para sus comisionamientos. Se sabe que aquí tienen la “oportunidad” de volverse ricos de la noche a la mañana. De hecho, muchos lo hicieron y los siguen haciendo. Varios de los sinvergüenzas que vinieron a prostituirse en nuestra zona ocupan ahora importantes cargos, o disfrutan de la riqueza malhabida en sus mansiones, gracias a la impunidad que le otorgan otros tantos fiscales y jueces corruptos, quienes también llegaron aquí para volverse millonarios.
Esa creencia de la oportunidad para el dinero fácil y la complicidad de las mismas autoridades y superiores de la policía es lo que convierte a los efectivos destacados en nuestra jurisdicción en vulgares delincuentes, denigrando así el uniforme y traicionando a la ciudadanía a la que prometieron servir. Se sabe que los jefes policiales son los primeros en fomentar la corrupción, y participan de las repartijas de beneficios. No hace mucho, el delincuente internacional Ibar Pérez Corradi relataba cómo los policías del Alto Paraná se ponían a su servicio y le facilitaban sus actividades ilegales en esta zona, a cambio de un generoso aporte mensual para los jefes.
Lo más lamentable es que desde el interior de la institución policial no existe ninguna campaña de depuración o de al menos búsqueda de un cambio de imagen ante la sociedad, para recuperar la confianza de la ciudadanía. Los uniformados involucrados en hechos de corrupción, en la mayoría de los casos apenas son trasladados a otras regiones, donde van a continuar ensuciando el uniforme policial. Es de esperar entonces, que al menos la justicia haga su trabajo y ponga a los delincuentes en el lugar donde deben estar.

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