El precio de la vida

409

Por: Lina Benítez.

En varias oportunidades ya escuché la frase que “la vida no tiene precio”, cuando en algún asalto la persona sale ilesa, se repite: “todo se repone menos la vida”. Nadie dejaría morir a algún familiar o amigo, sin haber peleado lo suficiente, porque la vida no tiene precio.
Entonces cuando vemos en las noticias que una persona muere en los pasillos de los hospitales, porque no consiguió cama en terapia intensiva, por falta de medicamentos, pienso en los que manejan este gran negocio de la salud y me pregunto ¿creerán que la vida no tiene precio?
Es más que repetitivo decir que nuestro sistema de salud pública no da abasto para toda la población vulnerable, que no tiene seguro privado y más triste aún que en algunos servicios médicos si no tenes menos de cinco millones no podes acceder a una internación.
Se ha lucrado ya tanto con la vida del ser humano, ¿dónde queda el Juramento Hipocrático?, que pronuncian los que se gradúan en medicina ante los otros médicos y ante la comunidad, en la que refieren que defenderán la vida “sin hacer cálculos”.
En un caso particular, donde urgía internar a un niño recién nacido de apenas semanas en cuidados intensivos, y no había camas disponibles en salud pública, sus familiares recurrieron a los centros privados, donde lo primero que les pidió para ingresar eran cinco millones. En su desesperación los padres agotaron todos los recursos que tenían, pero lastimosamente no tuvieron el tiempo suficiente para salvar la vida del niño, porque en estos casos la vida sí tiene precio.
Este tipo de casos nos topamos todos los días. Muchas vidas que se apagan por la codicia del hombre, que piensa más en su bolsillo, que la vida del ser humano y es este el panorama negro del servicio de salud que tenemos en nuestro país.
Hoy en día ya no se oye la frase “seré médico para ayudar a mi comunidad, me especializaré para aportar algo a mi país”, más bien se optan por oficios más que lucrativos, menos humanitarios, buscando solo el confort, por “los años sacrificados en la universidad”.
A pesar de esto, estamos esperanzados de la nueva generación de servidores públicos, en el sector de salubridad, que vimos especialmente en el interior del país, en los sectores más vulnerables, médicos, docentes, que caminan kilómetros, atraviesan ríos para prestar sus servicios de forma gratuita.
Hay que rescatar más los valores, antes que los intereses propios, pues conozco a varios profesionales de la salud que anteponen la vida antes que cualquier cosa y eso es admirable en este mundo materialista, especialmente si nos encontramos en un país subdesarrollado.
Se necesita de más humanidad en los servicios médicos, tanto en el sector privado, como público, que los especialistas tengan presente el juramento hipocrático, al momento de decidir por una vida humana y poder decir nuevamente que la vida no tiene precio, que es el bien más apreciado.

*En memoria de Saúl.

Comments

Comentarios desde Facebook