Inmadurez e irresponsabilidad

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Disputas de nuestros políticos más se asemejan a peleas de parejas de adolescentes. No existe una pizca de madurez que permita elevar el nivel de discusión y de apuntar y apuntalar proyectos que bendiciendo a la mayoría. En ese contexto no importa que fracasen proyectos ni que se trabe el desarrollo con tal de hacer fracasar al bando contrario.
Con semejantes actores políticos ni siquiera es posible plantear acuerdos ni alianzas, porque estos normalmente se fundamentan en el compromiso, la madurez y la racionalidad. Se sabe que las personas inmaduras no pueden asumir compromisos porque son inconstantes. Cuando llegan a cierto grado de madurez y responsabilidad pueden distinguir claramente entre aquellos valores y renunciar a caprichos en pos de un interés mayor.
Esta inmadurez se nota a nivel de política nacional, regional y se replica hasta en las organizaciones vecinales. Esta absoluta falta de seriedad es el perfecto paraíso para los inescrupulosos que aprovechan las posturas radicalizadas y se colocan en la columna del medio para negociar y comerciar sus votos para volcar la balanza hacia donde haya más plata. Todo amparado en la más absoluta impunidad porque el pueblo no les pedirá cuentas y los volverá a elegir en las próximas elecciones.
Como ejemplo tuvimos no hace mucho el caso de la Junta de Presidente Franco, donde las sesiones se suspendieron en varias ocasiones porque no había quórum para la elección de autoridades. El problema era que no se tenían los votos necesarios para imponer un presidente afín al intendente.
Lo mismo está ocurriendo ahora en Mallorquín, donde el intendente está buscando que su hermana sea la presidente del legislativo municipal. Como no cierran los votos, cada sesión se suspende por falta de quórum. Se destacará cuando uno de los concejales negocie para su beneficio personal su voto en la junta traicionando a la ciudadanía que le votó. Lo peor es que esta traición se quedará solo en la anécdota porque en dos semanas nadie ya se acordará y ellos seguirán impunes mofándose de la gente. Es lo que pasó no hace mucho en diputados donde tres parlamentarios comercian groseramente sus votos. A estas alturas ya nadie se acuerda de la vergonzosa tranzada. La ciudadanía irresponsable elige y mantiene representantes irresponsables.

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