Negra experiencia

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A pesar de todas las campañas realizadas por diferentes medios, nuevamente durante la fiestas de la Navidad se registraron gran cantidad de accidentes de tránsito, algunos con saldos fatales. Este año una campaña iniciada por director del Hospital de Trauma, Aníbal Filártiga, recorrió las redes sociales y se viralizó en todos los medios. La elocuente frase montada en un arbolito de navidad rezaba “usá casco, carajo”. A pesar de la gran repercusión y difusión que tuvo la campaña, se nota que los resultados fueron escasos. Nuevamente este año los hospitales se llenaron de accidentados en motocicletas. Nuestra región no fue la excepción, durante los festejos fueron atendidos 5 heridos.
Según las estadísticas, a nivel nacional más de 13.000 personas sufren accidentes en motocicleta, de un total de 20.000 percances ruteros ocurridos registrados por año. Por semana se registran 250 casos accidentes. La mayoría de los heridos que llegan al hospital del Trauma no utilizaban casco, por ello, cada año se registran 1.800 personas con traumatismo de cráneo. De este total, 500 casos son de traumatismo de cráneo grave y son 80 los que quedan con secuelas tras los accidentes de este tipo.
El Estado paraguayo gasta US$ 100 millones por los accidentados, esto incluye parte del presupuesto del hospital, los gastos en insumos, medicamentos, traslado de ambulancias, prótesis, equipos diversos y transfusiones masivas. Al país le cuesta un promedio de G. 80 millones tratar a cada uno de los heridos en accidentes de motocicleta.
Como se verá es un problema de suma gravedad para nuestra sociedad. Los accidentes en motocicleta siguen cobrándose víctimas jóvenes, generando enormes perjuicios a las arcas del Estado, dejando familias desintegradas y en algunos casos con miembros lisiados o inválidos.
Cómo podemos lograr disminuir este mal, con la conciencia ciudadana, personal y familiar en primer lugar. En las casas, los padres deben ser los primeros en preocuparse e impedir que sus hijos salgan a las calles montados en motocicletas sin cascos, pero paralelamente son las autoridades las que tienen que comenzar a imponer mano duras en las calles. El doctor Filártiga se quejaba ayer amargamente en los medios de comunicación de la capital, sobre la enorme cantidad de accidentados que tuvieron que atender nuevamente durante las fiestas navideñas y acusaba de “inútiles” a los policías de tránsito y a los efectivos de la policía nacional.
Que la negra experiencia de la Navidad no se repita durante las del Año Nuevo, y que las familias puedan realmente disfrutar de un encuentro sano con todos sus miembros. Hagamos todos el esfuerzo de que esto sea una realidad.