Combate al narcotráfico

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De forma preocupante en los últimos tiempos se van sucediendo horrendos crímenes en nuestra región que tienen el sello característico del narcotráfico. De hecho, se sabe que históricamente toda la zona fronteriza ha sido dominada por el tráfico de drogas y padrinos que se asentaron aquí y gozaron de la protección de las instituciones encargadas de combatirla.
Desde la época de la dictadura, los carteles de las drogas utilizaron el Alto Paraná para el transporte, abastecimiento y distribución de drogas ilícitas. En tiempo de democracia no fue diferente, cambiaron los padrinos y se fortalecieron otros tipos de organizaciones delictivas, pero el narcotráfico siguió campante. Muchos poderosos narcos gozaron y gozan de la protección policial, fiscal y judicial, cuando no política. De hecho no se explica que cantidades industriales de drogas paraguayas sean incautadas en territorio brasileño, todo esto no puede darse si no se tiene algún tipo de protección de las autoridades.
La fiscalía de Ciudad del Este tiene que aclarar fehacientemente, en qué circunstancias supuestamente una orden de una fiscal fue adulterada para que un acusado de tráfico de drogas, quien pese a sus antecedentes continúa libre, sea desvinculado de un intento de homicidio. La víctima sobrevivió e identificó plenamente al autor del atentado. Publicaciones periodísticas señalan que el oficio de la fiscal en cuestión habría sido modificada a cambio del pago de una fuerte coima. Llamativamente, solo después de que el caso gane estado público, la agente denunció la supuesta falsificación.
Esto demuestra que los grandes traficantes siguen manejando instituciones y funcionarios públicos. Por años, la policía resguardó la casa del famoso narcotraficante Tomás Rojas y había toda una dotación de uniformados a su servicio.
El narcotráfico se ha fortalecido tanto en el país que ya tiene hasta sus voceros en el Parlamento Nacional, llegando inclusive algunos a ocupar cargos electivos. Sería iluso pensar que esta podredumbre instalada en toda la estructura del Estado y de la sociedad paraguaya pueda ser combatida y erradicada. Pero cuando las instituciones encargadas de perseguir a los delincuentes, se ponen al servicio de éstos, se pone en peligro la vigencia del Estado de derecho y de las instituciones de la República. Experiencia se tienen de países donde el narcotráfico destruyó a las instituciones y que terminaron costando vidas y recursos, sembrando terror y violencia en la sociedad. Los macabros hallazgos de cadáveres en nuestra jurisdicción deben ser un llamado de alerta, para evitar que este flagelo llegue a pudrir nuestra sociedad. Puede ser que todavía estemos a tiempo.

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