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El fin de semana, la noticia que trajo alivio a la población fue el anuncio de la liberación del joven Franz Wiebe, que estaba secuestrado en poder del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Tanto el ministro del Interior, Tadeo Rojas, como el presidente Horacio Cartes, fueron centros de las críticas, porque al conocerse las noticias se ufanaron por la liberación.
La ciudadanía reaccionó indignada, a sabiendas de que desde la asunción de Horacio Cartes al poder, el Estado paraguayo destina un multimillonario presupuesto para el mantenimiento de las inservibles Fuerzas de Tarea Conjunta y que durante este gobierno; como nunca el grupo criminal tuvo un fortalecimiento sin precedentes. Es así que en plena zona, supuestamente controlada por las FTC, el grupo de delincuentes tiene secuestradas a tres personas y sigue cometiendo atentados y profiriendo amenazas y extorsiones.
No se tienen noticias de que se desarrollen tareas de búsqueda de los secuestrados, ni siquiera algún atisbo de la posibilidad de captura de los líderes de este grupo delictivo que humilla a la población paraguaya.
La zona, supuestamente “bajo el control” de las Fuerzas de Tareas Conjuntas, sigue siendo una de las más inseguras del país y es donde siguen operando organizaciones criminales. ¿Cuál es el resultado que puede presentar ante la ciudadanía el gobierno de Cartes en estos más de tres años en el poder, en cuanto al combate contra el EPP? Todavía resuena en el recuerdo de los paraguayos aquella frase de Cartes, en su discurso de asunción cuando prometía que “no le marcarán la hoja de ruta” los grupos criminales. Con esta premisa, se le brindó todo el apoyo necesario y los recursos para eliminar el problema. Sin embargo, como nunca el EPP está más fortalecido, ahora burlándose inclusive de la misma figura del presidente. Durante la era Cartes, el EPP ha perpetrado 13 secuestros, asesinó a 13 civiles, 11 militares, ocho policías y ha realizado 42 ataques.
La ciudadanía está esperando resultados concretos: la liberación con vida de Edelio Morínigo, Abraham Ferh y Félix Urbieta, y que los responsables de todos estos crímenes perpetrados y que tuvieron en ascuas a la sociedad paraguaya, respondan ante la justicia por sus actos. Más que discursos y promesas y declaraciones en redes sociales, la ciudadanía está esperando resultados.

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