Patrimonio histórico, en peligro

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Ayer, las autoridades dieron un paso más para que el predio de 11 hectáreas de Puertos sea destinado para la sede de un gran casino-hotel. Por resolución N°132, el director nacional de Aduana, Nelson Valiente, se dispuso el traslado de las oficinas de esta institución ubicadas en la cabecera del puente de la Amistad hasta la sede del puesto aduanero de Campestre S.A, en el Km.10, lado Acaray, de Ciudad del Este. Con esto, el terreno quedará libre para la edificación del hotel casino en el lugar.
Desde mucho antes de que se apruebe el plan, las mismas autoridades locales dieron nombre del posible ganador de la licitación, el Hard Rock Café y cuanto menos se genera dudas en torno a la concesión del lugar histórico a empresas privadas. El llamado se prevé para este mes.
El cuestionamiento de la construcción no es solamente de los funcionarios de Puertos. También varios pioneros, historiadores y estudiantes de arquitectura se oponen a semejante construcción. ¿Cómo quedaría un monolito de menos de un metro de altura al pie de un enorme edificio? Es obvio que pasaría totalmente desapercibido ante los ojos de los visitantes del lugar. Es decir esa memoria física de la fundación de la ciudad quedará prácticamente destruida. Estudiantes universitarios nucleados en un grupo denominado “Estudiantes por la Defensa del Patrimonio” (Edelpa) habían advertido del daño que podría ocasionar la alteración de lo que consideran un patrimonio histórico cultural. “Según análisis realizados, todo sitio histórico donde ocurrieron hechos auténticos y testigos mudos que marcan historias deben ser considerados patrimonios culturales tangibles e intangibles. Por lo cual, afirmamos que todo el conjunto o sitio de la finca 851 posee rasgos distintivos en su entorno físico”, advirtieron hace meses.
Además, la ordenanza N°50/97 J.M., de fecha 14 de abril de 1997, declara como patrimonio histórico cultural a varios bienes de Ciudad del Este, entre ellos, el hito fundacional y el edificio de la Aduana que está dentro del predio de Puertos.
Sin embargo, ninguna de estas argumentaciones detuvieron a las autoridades, encabezada por la familia Zacarías, que impulsa la entrega del predio para una concesión por 20 años para la construcción de un casino-hotel. Resulta aberrante que las mismas autoridades, quienes deberían resguardar un patrimonio, sean quienes impulsen la alteración de un lugar histórico. Es el reflejo de la poca importancia que se brinda al pasado, al presente y al futuro de la ciudad.

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