De tragedia en tragedia

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Un camión que transportaba hierros, con problemas de freno, se llevó por delante un colectivo de la empresa Guaireña, mató a seis personas y dejó cuatro heridos. El accidente se produjo en la noche del miércoles en la compañía Pedrozo de Ypacaraí. De acuerdo a las investigaciones preliminares, el camión tenía problema en los frenos y el conductor decidió continuar el viaje en esas condiciones, bajando a alta velocidad la pendiente.
Tras el lamentable suceso, autoridades de la Dirección Nacional de Transporte (Dinatran) informaron que el vehículo que protagonizó el accidente tenía todos los documentos en regla y que inclusive contaba con la habilitación proporcionada por la Inspección Técnica Vehicular.
Supuestamente la última inspección del vehículo se realizó el pasado 2 de febrero, por lo que anunciaron que abrirán un sumario al taller que proporcionó la habilitación.
Todos en estos momentos están tratando de encontrar culpables, por la pérdida de seis vidas humanas. Son seis familias que hoy lloran la pérdida de un miembro por causa, una vez más de la corrupción y de un estado endeble, que no puede garantizar la seguridad de los ciudadanos.
Siempre que ocurre una tragedia de este tipo, la ciudadanía se escandaliza y busca un culpable, pero el escándalo dura solo unos días, y luego todo vuelve a la normalidad, sin que se solucionen los problemas de raíz. Así se perdieron la vida de 400 personas en el incendio del Ykua Bolaños, en aquella ocasión todos clamaron por salidas de emergencia y bocas de incendios y otras normas de seguridad para edificios. Pasó el tiempo, el caso quedó impune, los responsables de aquella tragedia están libres y el Estado ni siquiera se encarga de controlar los edificios si cumplen con las normas de seguridad.
Después, es la misma ciudadanía que protesta para que no se implemente la inspección técnica vehicular, que realizada en forma hará que se saquen de las rutas los vehículos en mal estado. Sin embargo, en la realidad esta inspección es adjudicada a empresas de amigos de políticos, que evidentemente no realizan un control eficiente, por ello siguen ocurriendo este tipo de catástrofe.
A esto se suma la corrupción de la Patrulla Caminera, que por unas monedas deja que los infractores y vehículos en lamentables condiciones sigan su camino, a sabiendas del peligro que ello representa.
Desafortunadamente, este tipo de tragedia seguirá ocurriendo y seguiremos lamentando la pérdida de vida de compatriotas, si seguimos teniendo un estado “kachiãi”, que establece leyes que no se cumplen, instituciones que no funcionan y que no castiga a los funcionarios corruptos.

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