Las cosas por su nombre

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Aunque algunos no lo hayan notado, oficialmente dejamos de ser parte de la República del Paraguay; a decir verdad, no sé exactamente parte de qué somos ahora, pero parte de una “República”, no somos más.
Una República es un sistema político que se sustenta en el imperio de la ley (la Constitución) y la igualdad de todos ante la ley. Se constituye en un Estado de Derecho, como una forma de frenar los posibles abusos de PERSONAS QUE TIENEN MAYOR PODER (político, económico o mediático), del gobierno, y de las MAYORÍAS. Como un medio para proteger los derechos fundamentales, y las libertades civiles de los ciudadanos.
Nada, ni nadie está por encima de la ley; ni las mayorías, ni las minorías.
A partir de esas consideraciones netamente conceptuales, es fácil entender por qué estamos muy lejos de poder seguir ejerciendo el mote de “república” en donde no existe tal cosa.
Deberíamos, en algún momento, tratar de definir qué es lo que somos ahora mismo; una aldea, una granja, una estancia, un barrio grande, un asentamiento, o simplemente un cúmulo de gente que habla el mismo idioma y comparte ciertas costumbres, en un territorio determinado.
En términos democráticos, estamos bien parejitos. El “gobierno de la mayoría” está representado por una minoría disciplinada y muy bien organizada. Parece absurdo, pero es así.
Nuestra joven e inmadura democracia revela sus contradicciones en cada proceso electoral que se celebra en nuestro territorio. Nos promete el gobierno y el imperio de la voluntad de la mayoría, cuando en realidad termina por facilitar el sometimiento de la mayoría ante una minoría muy bien organizada.
En las elecciones generales del año 2013 fue electo Presidente de la República el Sr Horacio Manuel Cartes Jara con 1.104.169 votos, siendo el candidato más votado en dicho evento electoral. Sin embargo, hubo más personas que votaron en contra del mismo.
Con una participación del 68,52%, 1.104.169 personas votaron por el actual presidente, mientras que 1.305.268 votaron por otros candidatos. Entonces, ¿cuál es el número más grande?
Hubo más personas que votaron contra Cartes, o consideraron mejor a otros candidatos para ocupar el cargo. Sin embargo, esa mayoría quedó por el camino. Ni hablar de los 1.106.962 electores que ni siquiera participaron de ese proceso.
Al César lo que es del César; Horacio fue electo por 1.104.169 votantes. Pero, si juntamos todos los números, notamos que 2.412.230 paraguayos no quisieron que Horacio Cartes sea Presidente de la República del Paraguay.
Por eso, cada vez que vengan a decirme que ellos son el Gobierno de la Mayoría, voy a seguir respondiéndoles con alguna grosería.
Mientras en nuestro país no impere la ley, no seremos una República.
Y mientras no tengamos “segunda vuelta, “ballotage”, o como quieran llamarle, en nuestros procesos electorales para asegurar la real expresión de la voluntad de la mayoría, no me hablen de democracia.
Cualquier mayoría, por más inmensa que sea, siempre será víctima de la disciplina y organización de las minorías.
Hoy por hoy, ni república, ni democracia; somos solamente Paraguay, a secas.

Bruno Saldaña

brunosaldanha86@gmail.com