Promover la pacificación

190

La discusión se instaló y se centra en el atropello a la Constitución y si corre o no la enmienda, si los diputados van a seguir con la terquedad de aprobar lo resuelto por un grupo de senadores. El oficialismo ensaya cada día, a través de sus voceros y corifeos todo tipo de argumentos para tratar de desviar la atención y justificar el despropósito perpetrado en el Congreso y que derivó en la muerte de un joven dirigente del Partido Liberal.
La división se profundiza peligrosamente en la sociedad paraguaya y no hay perspectiva de que se puedan reencaminar los acontecimientos hacia la pacificación social de la república. Nuestra historia es una sucesión de sangrientos enfrentamientos entre hermanos por cuestiones políticas. Lo venimos arrastrando desde los inicios de nuestra república y hoy, nuevamente los principales líderes políticos alientan y atizan la confrontación, porque saben que el resultado será su ganancia.
Cuando apenas estábamos curando las heridas provocadas por el Marzo Paraguayo y la masacre de Curuguaty, de nuevo aparece el presidente Horacio Cartes y sus seguidores más cercanos blandiendo la idea de la reelección, pese a que el mismo Cartes había negado en varias ocasiones que pretenda volver a postularse.
El problema no está, de hecho, en la intención de aspirar nuevamente al sillón presidencial, sino en los mecanismos utilizados para tal efecto, porque violentan las normativas que establecimos como sociedad. Esta persistencia en hacer tabla rasa de lo establecido en nuestra Constitución está generando una gran crispación en la ciudadanía, sobre todo en el sector mayoritario que busca fortalecer el proceso democrático y las instituciones de la república.
La ciudadanía está reaccionando y está comenzando a movilizarse pacíficamente. El pasado lunes, en diferentes puntos del país jóvenes, niños y adultos salieron a las calles para expresar su rechazo a la reelección y exigir el respeto a la Constitución. El mensaje de las movilizaciones pacíficas, sin ningún tinte político, es que existe una ciudadanía consciente que busca la pacificación, que quiere fortalecer la democracia y las instituciones de la república, pero por sobre todo, es una ciudadanía que ya no quiere más muertes de inocentes. Ojalá que los promotores del atraco a las instituciones entiendan el mensaje y procuren devolver la paz social, que tanto necesita el país.

Comments

Comentarios desde Facebook

Lectores de Vanguardia

Invitación a Grupos de WhatsApp