Mafia del transporte

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Ayer se dio a conocer una resolución de la intendente de Ciudad del Este, Sandra McLeod, por la cual se establece el cambio provisorio de itinerarios de los buses interurbanos que llegan a Ciudad del Este. El cambio de circulación afecta a las empresas que llegan a la capital departamental de otros distritos del Alto Paraná, y se habría dado tras un pedido realizado por la División de Transporte Público, con el objetivo de mejorar el tráfico vehicular, según la justificación de la resolución.
Con esta disposición, los colectivos interurbanos ya no ingresarán hasta la zona del microcentro sino que llegarán solamente hasta el kilómetro cuatro y desde allí por la supercarretera directamente a la Terminal de Ómnibus. La reacción de los usuarios no se hizo esperar y las redes sociales estallaron en la tarde de ayer con las quejas de que esta medida perjudicaría enormemente a la economía de la clase trabajadora, que deberá pagar más de un pasaje para llegar a destino.
El sistema del transporte público de Ciudad del Este es un desastre. Por años, ni empresarios ni autoridades se preocuparon por mejorar el servicio en la tranquilidad de la complicidad mutua, sobre irregularidades y corrupción en perjuicio de los usuarios.
Nadie se explica, por ejemplo, por qué existen tres terminales en la ciudad: en el Km 7, en el centro y en el barrio Obrero. Lo que tiene que existir en una ciudad organizada son paradas, una sola terminal. Son prácticas que fomentan el desorden y la informalidad en la ciudad.
Con la excusa de la renovación del transporte, la administración municipal excluyó a las empresas que no les son afines y privilegió a la firma Vimax, denunciada en varias ocasiones de tener vinculaciones con la familia Zacarías. Las sospechas de estas vinculaciones se acrecientan cuando se toman medidas que apuntan directamente a beneficiar a dicha empresa de transporte, como la cancelación de itinerario a la empresa Minga Guazú, que fue vetada por la Junta Municipal y ahora esta nueva medida, que obligará a miles de usuarios a pagar otro pasaje.
Las medidas de las autoridades para ordenar la ciudad siempre son necesarias, pero cuando están contaminadas con el tufo de los negociados y el abuso de autoridad para sacar beneficios personales, familiares o de amigos, pierden fuerza y credibilidad y consecuentemente generan el comprensible y justificado rechazo ciudadano.

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