Mendigando migajas

Seis meses esperaron las autoridades de Mbaracayú para que el Ministerio de Obras Públicas responda un pedido de reparación del acceso a Puerto Indio. En ese tiempo no recibieron soluciones, por lo que optaron por recurrir al municipio brasileño de Santa Helena. La respuesta fue inmediata y en menos de una semana ya estaban desembarcando 50 cargas de piedras, transportadas en balsa por el Lago Itaipu hasta Puerto Indio.
“Ya que no tenemos apoyo del Gobierno para mejorar la entrada al país, del lado brasileño pedimos apoyo a los empresarios y con la ayuda de la Municipalidad de Santa Helena de Brasil conseguimos las piedras. La empresa que hace operar la balsa ayuda con el transporte de las piedras y nosotros con las maquinarias municipales, con esto mejoraremos por lo menos una parte”, declaró a nuestro diario Francisco Gayoso, presidente de la Junta Municipal.
Es preocupante y peligroso para la soberanía del país el abandono de las poblaciones fronterizas, más todavía cuando este olvido es premeditado y producto de la mezquindad política. Los distritos olvidados y que no reciben los beneficios de obras son aquellos que tienen intendentes liberales. Lo mismo sucede en Domingo Martínez de Irala, una de las poblaciones más antiguas del Alto Paraná, donde los habitantes reciben mayores beneficios del lado argentino. Tienen documentos argentinos, sus hijos nacen en hospitales argentinos y estudian es escuelas argentinas. A pesar de los clamores, permanecen olvidados y aislados sin camino de acceso con una población cada vez más raleada porque los jóvenes tienen que abandonar la comunidad para buscar un futuro mejor.
La escasa visión de nuestras autoridades quienes siguen manejando las instituciones como un boliche no solamente significa el atraso y el padecimiento de miles de compatriotas sino que peligrosamente estamos hipotecando nuestra soberanía a cambio de migajas. Una vergüenza como nación.

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