Vendidos a los delincuentes

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Un día después de uno de los mayores asaltos perpetrados en la historia del país, las principales autoridades y referentes de Ciudad del Este permanecen en silencio. Solo la intendente Sandra McLeod atinó a difundir un comunicado en el que expresaba sus felicitaciones al presidente Horacio Cartes por su pronta reacción para restablecer la tranquilidad en la población. Ninguno de los gremios de comerciantes ni referentes políticos llamó la atención sobre un hecho de extrema gravedad. La ciudad estuvo por más de dos horas en poder de un grupo de delincuentes armados, con la anuencia de la policía.
Dos horas y media duró la operación y los mismos policías se encargaron de utilizar las redes sociales para difundir informaciones falsas y alarmar a la población. Dos horas y media es tiempo suficiente para cualquier improvisado en materia de seguridad como para bloquear la ciudad.
Se pretendió instalar la imagen del pobre policía que no tiene balas y que los bandidos tenían potentes armamentos. Es cierto, pero alguna formación deben tener los policías para saber desempeñarse en situaciones de esta envergadura. ¿Qué fue lo que aprendieron durante su tiempo de formación? Para demostrar la falsedad de la teoría de la falta de armamentos, en un día los policías brasileños liquidaron el expediente: Cinco detenidos, tres fallecidos, parte del botín recuperado y ni un policía herido. No terminó allí, inmediatamente convocaron a conferencia de prensa para mantener informada y tranquilizar a la población. Es la diferencia de cuando se tienen profesionales capacitados, comprometidos y un estado serio y, sobre todo, una sociedad seria que exige resultados a sus funcionarios.
Hoy fue Prosegur, mañana puede ser cualquier otro empresario o un ciudadano común la víctima. Lo que pasó en Ciudad del Este es el resultado de la corrupción. Estamos gobernados por una élite corrupta que acumuló su riqueza gracias a la corrupción y no tiene autoridad moral para exigir honestidad y eficiencia a la policía, porque ellos mismos utilizan a los uniformados para sus intereses, participan y son cómplices de la corrupción en todas las instituciones públicas.
Nadie dimensiona lo que aconteció en la madrugada del 24 de abril del 2017. Esa madrugada, Ciudad del Este, la capital del Alto Paraná, fue vendida a un grupo de delincuentes, para aterrorizar a la población, mientras ellos vaciaban la bóveda de una empresa transportadora de caudales. No fue solo un asalto más. Si no se realizan cambios profundos, estamos seguros de que próximamente volveremos a repetir la misma lamentable experiencia y probablemente las consecuencias serán aún peores.

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