Niños desnutridos

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Una información publicada ayer por nuestro diario señalaba que solamente en el periodo que va de enero hasta abril se captaron 140 niños con desnutrición y unos 803 con riesgo de desnutrición en el Alto Paraná. Al mismo tiempo se reportó que unas 369 embarazadas adolescentes están con bajo peso, lo que significa que los niños ya nacerán con algún tipo de déficit.
Para los profesionales de la salud esta cifra es alarmante porque va en aumento, y la preocupación aumenta por la inconsciencia de las madres, en su mayoría adolescentes de bajos recursos, que terminan vendiendo la leche fortificada o abandonan el programa de tratamiento para la recuperación de sus hijos.
Es absolutamente inadmisible y vergonzoso que en uno de los departamentos más productivos, y caracterizado por su gran producción de alimentos, hayan niños paraguayos que pasan hambre, o que estén mal alimentados. Nuestro departamento es rico y produce gran cantidad de granos, soja, trigo, maíz y una extraordinaria producción ganadera. Es absolutamente un contrasentido que en una zona con tanta riqueza haya familias que pasen hambre.
Es más lacerante todavía esta realidad, cuando se constata que la mayoría de las madres de estos pequeños son adolescentes. Son niñas madres, quienes todavía ni siquiera tienen la madurez necesaria para la crianza de una criatura. Y así vamos alimentando un terrible círculo vicioso de pobreza, marginación y violencia, con un Estado que todavía no puede siquiera garantizar una buena alimentación para sus niños.
Algo no está funcionando en nuestra sociedad, donde a diario somos testigos de cómo se derrochan los recursos públicos en salarios multimillonarios para funcionarios públicos, viajes al exterior, o privilegios para familiares, amigos y amantes de los políticos, en tanto que del otro lado tenemos a compatriotas que ni siquiera se están alimentando a diario.
Algo no funciona, porque se establecieron programas que deberían garantizar la buena atención para los niños, como el programa Tekoporã, que contempla que para su desembolso se tiene que presentar la libreta de vacunación y participar de programas de desarrollo infantil. Sin embargo, muchos sinvergüenzas están utilizando estos recursos con fines proselitistas, sin exigir el cumplimiento de los requisitos.
Estos son los problemas que deben llamar la atención de nuestra clase dirigente, en estos momentos en que todos están obnubilados por los zoquetes para el 2018. Por supuesto que ninguno de los que están relamiéndose por esos cargos se ocuparán de estos temas ni formarán parte de su agenda. Ellos, se asegurarán nuevamente otros cinco años de bienestar a costa del erario público. Lamentable.

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