¿Qué sabés hacer además de plaguearte?

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Hace un año y medio que la ciudadanía presencia la pelea entre la intendente de Ciudad del Este, Sandra McLeod de Zacarías, y los concejales de la oposición. Hasta ahora se resume en el siguiente círculo: los concejales modifican los pedidos del ejecutivo sobre presupuestos y llamados a licitaciones, el ejecutivo no los acepta, los ejecuta como originalmente pretendía y los remite nuevamente a la Junta. Allí, los rechazan con los mismos argumentos y los devuelven al ejecutivo, donde se pone punto final a todo con un veto, pues los reenvía al legislativo y los ediles no pueden levantar porque la oposición no tiene votos suficientes. En otras palabras, no hay un solo cambio. Las adjudicaciones, licitaciones, los manejos de presupuestos siguen con los mismos vicios de hace años. No hay ningún plan en el que ambos sectores se hayan esforzado para llegar a algún acuerdo, que sea el intermedio de lo que se pretendía. Algo de racionalidad debe haber en lo que se plantea, pues ambos sectores lo hacen en nombre de la ciudadanía.
Por un lado, los concejales no pasan de rechazar las pretenciones de McLeod pero no logran modificar sus acciones. En cambio, el ejecutivo no acepta ninguna sugerencia de modificación para mejorar la ejecución de proyectos y se limita a imponer su voluntad sin escuchar a nadie.
Ciudad del Este tiene la mala suerte de tener autoridades absolutamente inmaduras e irracionales. En los anteriores ejercicios se tenía una junta semianalfabeta, genuflexa y obsecuente. Ahora se tiene una junta multicolor con un sector opositor fuerte, que al menos cuestiona y busca analizar. Pero las actitudes irracionales que no busquen llegar a acuerdos no conducen a nada. Al terminar el periodo, ¿qué va a quedar? Nada. Solo el haber criticado duramente a la administración. ¿Habrá alguna mejoría? Y no. Hay carencia de un plan estratégico conjunto entre los opositores que contemple la posibilidad de hacer acuerdos con otros sectores a fin de lograr algún proyecto a favor de la ciudadanía.
Vemos que hay una importante emergencia juvenil en la política partidaria. Claramente serían mejores candidatos, tienen mejores ideas y hasta están más preparados en algunos aspectos pero no cambian su forma de hacer política, caen en los mismos vicios. Sobre todo, aquellos que están surgiendo en el fervor de las cosas.
¿Qué son capaces de hacer cuando lleguen al poder? ¿Votar en contra de la intendente de turno, hacer lapidarias críticas y después, que más? ¿De qué manera harán que las cosas mejoren? ¿Tienen alguna experiencia en manejo de situaciones conflictivas? Es lo que debemos cuestionar de los candidatos que ya están en plena carrera por los votos. De lo contrario, seguiremos como espectadores de una pelea mediática totalmente improductiva.

Por Tereza Fretes Alonso

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