“Se requieren cambios drásticos en el comercio esteño”

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El modelo comercial de Ciudad del Este es cada vez menos atractivo y requiere de cambios drásticos, según afirma el economista José Ayala Cambra. También advierte de que la crisis política de Brasil puede afectar tanto por la variación de las operaciones de cambios de divisas como por la incertidumbre que crea el ambiente de inestabilidad.

¿Qué consecuencias tendría la crisis política de Brasil en la economía local?

Creo que la crisis puede afectar negativamente de dos maneras, una a través del tipo de cambio dólar-real, la otra por medio de la incertidumbre que se genera en el consumidor brasilero. Lo primero puede darse ante una eventual devaluación del real frente al dólar, en ese caso nuestros productos podrían quedar más caros para el consumidor brasileño. Mientras que lo segundo tiene que ver con que en periodos de crisis, las personas tendemos a tomar precauciones; en este caso, es posible que éstos prefieran evitar viajar o comprar por precaución. Cabe destacar que una parte importante de la producción de las maquilas instaladas en la zona apuntan al mercado del Brasil, por lo cual, a la hora de analizar el impacto, no debemos solamente limitarnos a examinar el comercio del microcentro.

¿Cómo se explica que hasta ahora no haya una explosión social a causa de la recesión?

Tal vez la tendencia de decrecimiento del movimiento viene de mucho tiempo antes. La economía de Ciudad del Este y las ciudades aledañas no dependen solamente del comercio del microcentro. La ciudad cuenta con otros motores como Itaipu, el sector de agronegocios, y últimamente la maquila. El sector de agronegocios creció bastante, generando empleos muy bien remunerados durante unos años hasta el año 2014 donde sufrió una crisis importante. La maquila viene generando muchos empleos en los últimos años. El crecimiento del agronegocio, de la maquila y de otros sectores compensó la pérdida de empleos y de ingresos en el sector comercial del microcentro.

¿Qué se puede hacer para que la economía local no se vea muy afectada?

En cuanto al comercio del microcentro creo que la clave pasa por cambiar el modelo de negocios de la ciudad. Debemos pasar de un concepto de competitividad que se basa en bajos precios a un concepto basado en la satisfacción de los visitantes. Esto implica un esfuerzo mancomunado de actores políticos, sociales y económicos.
Actualmente, las autoridades y un grupo de empresarios impulsan un modelo que busca limitar el movimiento comercial a la cabecera del puente. La idea es que el turista haga todas sus compras en la cabecera del puente y vuelva a su país. Este modelo se justifica con la lógica de que ser competitivos es vender barato. Creo que es un error, pues si bien beneficia a unos pocos, excluye a la mayoría de la población del circuito económico y además, desaprovecha la oportunidad de generar mayores ingresos para la ciudad. Lo correcto es impulsar un modelo que busque aumentar la cantidad de tiempo de estadía y gastos de los turistas en la ciudad.
Por otra parte, es sano que la economía esteña se vaya diversificando, es decir, que vayan surgiendo otros sectores que generen empleos e ingresos para la economía. El gobierno debería seguir impulsando la apertura de industrias, pero apuntando a una mayor generación de valor agregado: saliendo de la lógica de precios bajos y apostando a calidad. Este cambio de precios por calidad es complejo y lleva mucho tiempo, pero es categórico que se tienen que dar los primeros pasos.

¿Podríamos acabar con la dependencia económica del comercio fronterizo?

La ciudad depende menos del comercio y puede seguir diversificando su economía. Pero no por ello se debe dejar de apuntar a fortalecer el comercio. A la par de impulsar el crecimiento de otros sectores económicos, hay que apostar fuerte al comercio. El comercio tiene un potencial enorme para generar puestos de trabajo con buenos salarios para la ciudad. Pero como dijimos, se requieren cambios drásticos. Debemos impulsar un modelo que busque desconcentrar el comercio de la cabecera del puente de modo a expandirlo hacia el interior de la ciudad, conectándolo con los diversos atractivos turísticos que tenemos en la región. Esto requiere una cantidad importante de inversión, de reformas y esfuerzo; pero antes que todo eso, requiere de algo más difícil: un acuerdo político, social y económico amplio.

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