De sus mansiones a los barrios, solo por ahora

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Las internas partidarias previstas para diciembre próximo ya tienen más que alborotados a todos los candidatos, pese a que todavía no estamos en periodo de propaganda electoral, según la ley vigente. Sin embargo, esto no es ningún impedimento para los candidatos, quienes desde hace varios meses, incluso desde el año pasado iniciaron su carrera para la captación de votos. Tanto los viejos candidatos como las nuevas promesas juveniles se presentan como la santa solución a los problemas sociales. Las calles empezaron a inundarse de enormes carteles, las murallas pintadas con diversos nombres, en diversos colores, y las redes sociales se llenan de fotos con enfermos, indigentes, personas de escasos recursos de los asentamientos, entre otros.
Además de dar una bofetada a la ciudadanía, violando leyes electorales, pisoteando normas, siguen con el pensamiento arcaico de que pueden seguir comprando conciencias y utilizando a los pobres, para que ellos sigan disfrutando de su bienestar económico, gracias a los cargos a los que acceden.
En esta práctica no hay distinción de edad ni color, pues todos recurren a las mismas prácticas nefastas. No muestran siquiera una pizca de creatividad o inteligencia para hacer sus campañas políticas. Ejemplo de eso es el diputado Elio Cabral, con un chorizo de cuestionamientos aparece ahora recorriendo las zonas pobres del departamento para tomarse fotos con la gente, y que ya se presenta y hace promesas como gobernador, cuando ni siquiera su candidatura todavía está firme. Se trata de un parlamentario que nunca hizo nada por el Alto Paraná y ahora aparece como gran benefactor. Entre las promesas juveniles tampoco hay mucho que rescatar, son los primeros en llenar espacios públicos de carteles.
Es una verdadera ofensa a la inteligencia de la ciudadanía que busquen ganar votos con estas viejas e inescrupulosas prácticas. Es hora de exigir que, por lo menos, presenten proyectos alcanzables, ejecutables que beneficien a la ciudadanía. Que rindan cuentas de qué hizo para merecer el voto de la gente, sobre todo, aquellos que ya ocuparon el cargo público y tuvieron la posibilidad de servir a la gente.
Alto Paraná tiene ahora una nueva masa crítica, conformada principalmente por jóvenes. Es la oportunidad para darle el mazazo a los delincuentes de la política, que abandonan sus mansiones para ir a los barrios, para volver a aprovecharse de los más humildes.

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