Incoherencia

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Dio mucho que hablar durante el fin de semana el mensaje del presidente Horacio Cartes al Congreso de la Nación. Como todos los años al inicio del periodo de sesiones, el presidente acudió al Congreso y brindó un informe de su gestión el frente de la República. Los crítcicos le señalan que en su informe omitió los graves problemas que aquejan al país. Se esperaba que el presidente tuviera un poco de autocrítica, afirman algunos.
Era absolutamente previsible que la rendición de cuentas del presidente de la República estaría repleta de logros y mensajes positivos. Actualmente, se encuentra en plena campaña electoral con perspectiva al Senado ya que perdió la posibilidad de volver a candidatarse como presidente de la República. Se le señala al mandatario que no se refirió en ningún momento a las personas que continúan secuestradas por el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), los terribles casos de inseguridad de los últimos tiempos, el aumento de la pobreza y el desempleo. Es difícil que un personaje como Cartes se autoflagele en el Congreso, pero por lo menos podría haber asumido estas deficiencias señalando que serán corregidas o se buscará la forma.
No obstante, un solo punto cabe mencionar sobre los supuestos logros del gobierno de Horacio Cartes, quien en todas partes va embanderándose sobre la transparencia y la promulgación de la Ley de Acceso a la Información Pública. Es cierto que durante su administración se promulgó la Ley, pero fue una iniciativa de la ciudadanía y, además, promovida por los disidentes. No obstante, hay que recordar a Cartes y sus defensores, que fueron sus diputados y sus principales colaboradores quienes en la Cámara de Diputados blindaron y evitaron la posibilidad de una intervención a la municipalidad de Ciudad del Este, administrada por la familia Zacarías, una de las administraciones más oscuras y con dudosos manejos durante cinco años y que sigue mofándose de la Ley de la Transparencia.
Cartes pidió poner al país en primer lugar y dejar de lado los intereses personales. Aquí en la región somos testigos de cómo están negociando con un bien del Estado para favorecer a un grupo empresarial.
Cuando el discurso se sustenta sobre medias verdades e incoherencias, hasta los posibles logros se convierten en dudosos.

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