Justicia sometida a una claque corrupta

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Como estaba preanunciado, la juez Teresita Cazal le otorgó ayer el sobreseimiento definitivo a la seccionalera zacariísta Aida Molinas. Lo extraño hubiera sido que la magistrada honre su cargo y actúe de acuerdo a la Ley. Lo realmente raro sería que uno de los lacayos de la familia Zacarías sea castigado por la justicia. Eso realmente hubiera sido una noticia. Era absolutamente previsible que Cazal, quien ya fue denunciada por cobro de coima y tiene el honroso mérito de haber liberado a peligrosos asaltantes, hubiese llevado al banquillo de acusados a Aida Molinas.
La juez Teresita Cazal vino a corroborar, una vez, más cómo los órganos institucionales del Alto Paraná están absolutamente sometidos a una claque corrupta, cuyos miembros se protegen mutuamente para asegurarse impunidad y la tranquilidad de enroscarse en sus cargos, fortaleciendo los engranajes de la corrupción en el Alto Paraná.
Hace unos días nomás, un juzgado absolutamente complaciente condenó a la señora Sandra Casco por una querella por difamación y calumnia, presentada precisamente por la incondicional de la familia Zacarías, la señora Aida Molinas. Pocos días después, otro juzgado blanqueó a Elías Bernal, secretario general de la Gobernación del Alto Paraná, administrada por Justo Zacarías Irún. Bernal estaba siendo investigado en una denuncia por estupro. En este caso hay una menor que quedó embarazada y un niño, cuya paternidad se busca determinar. El secretario general de la Gobernación buscó por todos los medios evitar que se realice el estudio de ADN y lo consiguió de la mano de la juez Cinthia Garcete, logrando así blanquearse.
Cuando Paraguayo Cubas, Jorge Brítez y el concejal Celso Miranda fueron a poner en evidencia la podredumbre de la Fiscalía, también sometida a la familia Zacarías, y realizaron pintatas dentro de la institución, se desató una persecución sin precedentes en contra de los tres. La protesta de Cubas, Brítez y Miranda tuvo como origen la actitud cómplice de los fiscales para dejar impune la muerte de la niña Sara Amapola Insfrán y efectivamente, la muerte de Sarita quedó impune, en tanto que los tres todavía siguen procesados.
Son solo algunos de los casos que podemos mencionar, porque la lista puede ser muy larga para demostrar que las instituciones están absolutamente sometidas a una claque corrupta, que desde hace años viene pudriendo al Alto Paraná y lo siguen haciendo impunemente.

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