Franchesca 2018

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La sola posibilidad anunciada de que la estilista trans, Franchesca Galatti podría ser candidata a concejal departamental por Alto Paraná generó un revuelo en las redes sociales en los últimos días. Muchos se escandalizaron por su candidatura, pero también muchos la apoyaron. Advirtiendo que se trata de expresiones fuertes, estos fueron solo algunos de los comentarios: “´Por Dios en qué mundo estamos gente, era solo lo que faltaba un travesti en medio de la política”; “socorro, cualquiera nomás ya se candidata”; “que desastre mi partido, dónde estamos por Dios, un travesti candidato/a”; “dónde esta la ética y el valor moral”; “qué le vamos a decir a nuestros hijos si elegimos travesti de autoridad”; “Que loco otro p… más que quiere colgar de la tetas del pueblo”.
Calificativos no faltaron para condenar la candidatura de Franchesca, invocando la ética y la moral despotricaban contra ella. Nadie ni siquiera se ha tomado la molestia de saber si tendría o no la capacidad de ocupar el cargo, a qué se dedica o qué ha hecho por su comunidad. Simplemente la fustigaron. Lo curioso de la gente es que no muestra la misma pasión cuando los candidatos, ya sea de su partido o no, son personas de conocida y cuestionable trayectoria. No se ve la misma vehemencia cuando salen a pedir votos las mismas figuras gastadas de siempre, muchos de los cuales ya ocuparon cargos electivos como los parlamentarios y que no hicieron nada por el departamento, que tienen en su contra serias sospechas de corrupción y enriquecimiento ilícito. Incluso, muchos quienes hasta ahora están evadiendo la justicia con sus fueros como Nelson Aguinagalde o Elio Cabral están candidatándose para mantener su blindaje. Pero simplemente esto no indigna tanto como la posible candidatura de Franchesca.
Es inexplicable tanta indiferencia ante los robos asquerosos que las autoridades de turno cometen todos los días en las narices de la gente y que nadie diga nada. Muchos de los gremios que deberían defender estos derechos se han convertido en grupos de hurras y no hacen ningún tipo de cuestionamiento. Está muy bien que trabajen en forma conjunta con las autoridades pero tampoco que salgan con el cuento de que está todo bien y que no hay nada que objetar.
Mientras sigamos demostrando mayor indignación por la precanditura de un trans, del que nada sabemos, antes de preocuparnos y ocuparnos de los niños que estudian en escuelas que se caen a pedazos porque se roban recursos de Fonacide, de los enfermos que mueren en los hospitales por falta de medicamentos o médicos de guardias, seguiremos condenados como sociedad.

Por Tereza Fretes Alonso

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