Intolerancia

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La pelea entre los concejales municipales y la intendente de Ciudad del Este se ha convertido en la expresión de intolerancia en su punto máximo. En dos años de mandato, tanto el legislativo como el ejecutivo no han logrado trabajar en forma conjunta. Ahora la moda instaurada por el grupo político de la jefa comunal, Sandra McLeod de Zacarías, es resolver todo a instancia de la justicia ordinaria, pese a que son cuestiones administrativas de índole municipal y Junta municipal.
Esta falta de acuerdo no refleja más que la total intolerancia hacia un pensamiento disidente. La intendente McLeod y su “equipo” desde el comienzo hablaban de diálogo pero al mismo tiempo hacen comentarios denigrantes, en tonos muy agresivos hacia los opositores. Era claro que nunca tuvieron ni la mínima intención de limar las asperezas y hacer un trabajo conjunto. Es más, no eran solo comentarios y expresiones agresivos sino que al mismo tiempo comenzaron a atacar con acciones judiciales, acciones que llamativamente se les otorgaron con una celeridad poco común en esta zona del país, pero esa ya es una cuestión muy debatida.
Es la muestra de que este grupo político no está dispuesto a aceptar críticas u objeciones, a pesar de que muchas de ellas son válidas y podrían servir para que mejoren los servicios que ofrecen desde la institución municipal, está demás decir que algunas muy lamentables.
Desde el otro lado, es decir, los opositores se están defendiendo como pueden. Responden también con acciones judiciales y tampoco muestran mucha tolerancia hacia los que aplauden las gestiones del ejecutivo. Con menos poder y experiencia, los opositores están nadando contra la corriente con algunos que otros logros.
Mientras tanto, la ciudadanía es espectadora de una pelea sin fin entre autoridades y sigue padeciendo de las mismas precariedades. La gente no se detiene mucho a pensar en quién tiene la razón sino que se limitan en apoyar a uno u otro grupo. La sociedad está cada vez más dividida por la intolerancia que nuestros políticos nos muestran todos los días con sus acciones. Esta ciudad necesita de una sociedad, que por lo menos, pueda dialogar para resolver problemas graves, pero si ni siquiera las autoridades se toleran, mal se podría esperar ciudadanos tolerantes que estén dispuestos a trabajar juntos por una ciudad mejor.

Por Tereza Fretes Alonso

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