La familia que saca provecho del caos

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Sin necesidad de ser urbanista, a cualquier hijo de vecino le llama la atención la excesiva concentración de negocios, ferias, shoppings y precarios puestos de ventas, consentidos, promocionados e incentivados por las autoridades municipales, más específicamente por la administración de los Zacarías. En efecto, con la asunción de Javier Zacarías, se había iniciado un pretendido y promocionado proyecto de reordenamiento del microcentro, que con la excusa de desterrar la usurpación de espacios públicos, lo que hizo fue formalizar la ocupación, generando nuevos puestos de ventas, ya concesionados por la municipalidad, a los vendedores informales.
Lo que se logró con esta práctica fue generar un nuevo tipo de subempleo, de comerciantes semiformalizados, que ocupan veredas y paseos centrales en la ciudad y que tienen casi absoluta dependencia de la administración municipal. Estos vendedores son constantemente utilizados, manipulados y extorsionados para responder a los intereses de la familia a cargo del poder en el Alto Paraná. Las quejas en ese sentido son constantes y todo aquel que cuestione a la administración sencillamente es excluido o radiado. En estas condiciones, estos comerciantes -llamados “mesiteros”- son los nuevos esclavos de la época moderna. Están sometidos a una claque que maneja todo el poder en la región.
La proliferación de puestos de venta y ocupación de veredas hizo colapsar a Ciudad del Este. Son apenas unas 8 a 10 cuadras a la redonda donde se da una excesiva concentración y en donde no se puede circular. Aún con la poca afluencia de turistas, todos los días el microcentro de la capital del Alto Paraná es un caos.
Se sabe ya que los embotellamientos, a veces son reales, porque hay controles en el lado brasileño y el paso por el puente se vuelve lento, pero en la mayoría de los casos estos atascos son provocados por los policías de tránsito y los mal llamados “guías de turismo” quienes al módico precio de 50.000 guaraníes por vehículo “ayudan” al agobiado conductor a eludir el embotellamiento y llegar sin contratiempo a la cabecera del puente.
En medio de tanto despelote, la administración Zacarías se obsesiona por instalar un casino en el predio del Puerto y ahora un polideportivo en el terreno de la Seccional Colorada N° 1. En medio de tanto caos, instalar nuevos negocios en una zona ya colapsada para cualquiera es absolutamente inexplicable, lo que se conseguirá es más desorden con el aumento del tráfico y el flujo de vehículos, pero la estrategia es tan simple, que hasta un ciego lo puede ver.
Se crea el desorden y el caos, colapsa el centro y ¿cuál será la respuesta? Estacionamientos privados. Adivinen quiénes se adjudicarán con la concesión y explotación de este servicio.

Por Amancio Samuel Bado

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