Combate a la ilegalidad

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Con mucho ruido la policía nacional presentó ayer en Asunción unos 4.500 kilos de tomate que habían sido incautados en el puesto del Detave del kilómetro 60, jurisdicción de Juan León Mallorquín. Resulta casi raro que la policía presente al público una incautación de productos de contrabando. Más llamativo todavía resulta que hayan trasladado la carga hasta la capital del país para montar el show. No lo hicieron acá en la región porque aquí se sabe que el contrabando tiene buena vida gracias a las instituciones y los funcionarios responsables de combatirlo.
Una vez más, para no hacer la excepción, el chofer que trasladaba la carga denunció que le exigieron la suma de 20 millones de guaraníes para dejar pasar la carga. Sin entrar a juzgar la veracidad o no de la denuncia del transportador de contrabando, resulta claro que dada la venalidad cualquier denuncia en contra de los mismos siempre resulta creíble.
El presidente Horacio Cartes concurrió en estos días a Brasilia, donde el presidente brasileño Michel Temer habló de que su país está endureciendo los planes de combate a los crímenes transfonterizos, entre los que se menciona el tráfico de drogas, de personas, armas y el contrabando. Brasil implementa política de control de sus fronteras y de combate a la actividad ilícita y siempre saca a relucir el contrabando que va desde territorio paraguayo. Sin embargo, el contrabando de ida y vuelta, hacia Paraguay también ingresan diariamente toneladas de productos de contrabando.
La diferencia está en que desde este lado no existe ningún plan de combate, al contrario los funcionarios lo consienten e incentivan, con tal de que ellos continúen con la recaudación ilegal.
Las actividades ilícitas en las zonas fronterizas perjudican tanto a Brasil como a Paraguay. A dos estados perjudica el fortalecimiento de las mafias del contrabando, vinculado a organizaciones criminales. Necesariamente el combate debe realizarse de forma conjunta y concretar acuerdos políticos para aplicar medidas de control y medidas económicas para reducir la criminalidad.
Los grandes operativos esporádicos solo contribuyen a atenuar el problema. Se requiere de acciones conjuntas, que protejan también a las industrias y los productores paraguayos, agobiados por el ingreso del contrabando brasileño.

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