Innecesaria falta de respeto a San Alberto

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Haciendo gala de su total orfandad política y de sus nulos escrúpulos para disponer de los bienes públicos, el precandidato a la gobernación por el movimiento Honor Colorado, el diputado Elio Cabral, viene apareciendo hasta en el más intrascendente acto público, para tratar de promocionar su candidatura. Su última aparición ya no solo fue lamentable y vergonzoso, sino que da lástima.
En un acto realizado en la localidad de San Alberto, el impresentable Cabral apareció en la donación de una ambulancia, con el logo del Ministerio de Salud, lo que significa que el vehículo es propiedad del Estado y que desvergonzadamente, una vez más, pretendió utilizar para catapultar su pálida figura electoral.
Pero lo lamentable no es solo la utilización de los bienes públicos, sino la innecesaria falta de respeto a los pobladores de San Alberto, un laborioso distrito del Alto Paraná. El vehículo entregado se encontraba en tan penosas condiciones, que generó la indignación de los ciudadanos decentes.
Elio Cabral, quien nada en dinero, como un exaduanero, y que hace ostentaciones como aquella suntuosa fiesta que ofreció en el cumpleaños de su hija, no pudo gastar por lo menos un poco de dinero malhabido, para por lo menos mandar retapizar el vehículo antes de entregarlo o comprarle un par de cubiertas nuevas.
Pero, lo más vergonzoso, aún más es la actitud complaciente y rastrera del intendente Carlos Ramíez, un joven político, quien debería promover la dignificación de la política y sus conciudadanos, cuando salió a justificar el desplante, con la patética excusa de que “a caballo regalado no se le miran los dientes”. Antes que nada, Ramírez debe saber que la entrega de una ambulancia de parte de una institución pública no es un regalo, no es una concesión graciosa, es la devolución en servicios al ciudadano, de los impuestos que pagamos, para que estos crápulas mantengan sus privilegios.
Por un poco de dignidad, Ramírez debió haber sido el primero en plantarse y hacer respetar a su pueblo devolviendo la referida chatarra, pero no lo hizo, al contrario, en demostración de su servilismo aceptó y justificó la insolencia.
Afortunadamente hay autoridades con altura y dignidad, que por lo menos levantaron su voz de protesta, como algunos concejales opositores, para que por lo menos la opinión pública se entere de quiénes son los que quieren seguir humillando a la población.

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