Los ojos azules de Elio Cabral

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Según una información publicada por el Diario Vanguardia en su edición de ayer, el político Javier Zacarías reconoció en un acto público que la candidatura del diputado Elio Cabral a la gobernación del Alto Paraná es en “agradecimiento” por haber defendido la administración de Sandra Zacarías cuando se planteó el pedido de intervención en la cámara de Diputados. “Fue el guerrero que hizo posible que Sandra tenga el acompañamiento de la Cámara de Diputados y por eso ahora tiene para nosotros ojos azules y es rubio”, afirmó Zacarías, según la publicación.
Nada más cierto, Elio Cabral es rubio de ojos azules. Es la personificación de la honestidad en la República y probablemente en el universo. Es el hombre que durante toda su permanencia en el Parlamento ha aportado grandes contribuciones al departamento de Alto Paraná, al igual que su esposa Perla de Cabral, quien en todas sus intervenciones en la Junta Municipal, sorprende a propios y extraños con su elocuencia y cultura, que dejan a la altura de un poroto a una egresada de Harvard.
Las declaraciones de Zacarías vienen a ser como el faro de luz que puede arrancar las anteojeras de los revoltosos, que nunca ven las grandes maravillas que la familia Zacarías ha logrado para toda la población de Ciudad del Este y el Alto Paraná y, porqué no decirlo, para el país también. Son tan azules y claros los ojos de Cabral que se confunden con la transparencia de la administración de Sandra McLeod, la más honesta y transparente de la república.
Eso es lo que nunca ven los antipatriotas, apátridas, quienes tampoco serán capaces de deleitarse con la belleza apolínea de Cabral, un verdadero defensor de la democracia y la honestidad.
Los que no son capaces de ver los dorados cabellos de este Adonis altoparanense, tampoco ven que las obras públicas nunca fueron adjudicadas a los amigos y que los zorros grises de Ciudad del Este son verdaderos patriotas, servidores públicos que honran diariamente la honestidad, recibiendo con educación y decencia a los turistas y que rechazan cualquier tipo de ofrecimiento deshonesto de los inescrupulosos visitantes. No ven, ni verán la deliciosa y nutritiva merienda escolar que reciben a diario los niños, los fantásticos gallineros de oro, envidia de los productores europeos, los colectivos renovados que parecen traídos de otras galaxias, que transportan a diario a los esteños a otra dimensión, por su modernidad y eficiencia.
Los ojos azules de Cabral se asemejan al paisaje de la hermosa costanera construida por la administración McLeod, en el lago Acaray y sus cabellos dorados contrastan con las impecables avenidas que no tienen ni un milímetro de bache. Es momento de que todos comencemos a ver el mundo maravilloso que nos estamos perdiendo por no mirarlo desde la óptica de Javier.

Por Debora Oliveira

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