Ñande tavy con devoción

4951

Matrimonio gay, ideología de género, despenalización del aborto, legalización de la marihuana, misiles de Corea del Norte; de eso nos gusta hablar todo el día…
Por momentos parece que no somos paraguayos, que vivimos en Noruega, que no tenemos un sólo problema, que nuestra educación es de Finlandia, nuestro PIB sobrepasa al de China, que nuestras calles son de Dubai, y nuestro sistema de salud incluye hasta implantes de silicona.
Pero la realidad es otra, la realidad nos dice que siquiera agua potable tenemos en gran parte del territorio nacional.
A veinte campesinos desnutridos en un bosque, no les podemos encontrar; pero Kim Jong Un nos quita el sueño, y mucho.
Ñande tavy con devoción, legalmente.
No tenemos insumos para sacar uñas encarnadas en los hospitales públicos, pero debatimos la despenalizacion del aborto, cuando en realidad, un simple preservativo deberíamos de aprender a usar.
No podemos regular el consumo, la producción, el tráfico y la comercialización de hortalizas; pero la marihuana nos parece vital.
No estoy en contra del debate, pero me parece que hay pequeñas cuestiones que hoy por hoy, son más importantes y merecen nuestra atención.
Sería extraordinario intentar enfocar todas esas energías en cuestiones tales como:
– Intentar subir nuestras tasas de alfabetización.
– Evadir menos y producir más.
– Ir a votar de vez en cuando.
– Aprender a usar el señalero.
– Respetar una fila y los semáforos.
– Hacer el control prenatal.
– Dejar que los países desarrollados se preocupen por sus cuestiones y nosotros hacernos cargo de las nuestras: como las parasitosis, la tasa de mortalidad materno-infantil, la venta de cédulas, los muertos que firman, la gente que roba, los niños en las calles, etc., etcétera.
Y ahí, cuando dejemos de ser una aldea, cuando dejemos de comprar rifas para pagar gastos médicos, cuando derrotemos a la pobreza, a la corrupción, al subdesarrollo, al analfabetismo funcional y dejemos de vender nuestros votos por dos gallinas y tres tomates; ahí vamos a buscar otra excusa para insultarnos los unos a los otros.
Mientras tanto, trabajemos juntos para salir de este agujero.

Por Bruno Saldaña

brunosaldanha86@gmail.com

Comments

Comentarios desde Facebook