Un circo

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Se ha hablado mucho en estos últimos meses del proceso de elección del nuevo fiscal General del Estado y no precisamente por su transparencia, sino por la nebulosa que gira en torno al proceso de selección de la terna de candidatos.
Al inicio de esta semana, el presidente de la República, Horacio Cartes, presentó a su candidata elegida para ocupar del cargo, la fiscal Sandra Quiñónez, en detrimento de los demás integrantes de la terna, Victoria Acuña y el actual titular del Ministerio Público Javier Díaz Verón.
Lamentablemente, el proceso de conformación de la terna se constituyó en una humillación a los aspirantes al cargo, pues se hizo un llamado, se presentaron currículos y se realizaron audiencias, en donde cada interesado se expuso a un público respondiendo preguntas.
Al final el Consejo de la Magistratura “seleccionó”, si así se puede decir, tres nombres que a juzgar por sus notas no están académicamente calificados, pues sus promedios no llegan al punto de excelencia como muchos otros casos que no fueron tenidos en cuenta. De la misma manera, también se supo que el CM tampoco se guió por las indicaciones del Tribunal de Honor conformado por seis selectos juristas.
Profesionales con vasta trayectoria en la rama del derecho, luchadores por la defensa de los derechos humanos entre otras tantas figuras destacadas formaron parte de la lista de aspirantes, pero fueron ignorados.
La fiscalía es un elemento demasiado importante dentro de la estructura judicial y de la sociedad, por lo que su máxima autoridad debe de ser una personalidad destacada y principalmente honorable. Desacertadamente hoy en día la fiscalía se utiliza más bien como garrote por parte de políticos que se aprovechan del poder que les toca. Eso está altamente demostrado con el caso del PLRA y la investigación de la muerte del joven Rodrigo Quintana. En Ciudad del Este también tenemos un claro ejemplo de cómo el Ministerio Público está al servicio de la política, específicamente de la familia Zacarías, que se vale del poder para perseguir a todos aquellos que cuestionan la administración municipal y dejar impunes a los seguidores de los Zacarías.
La necesidad urgente que tiene la sociedad paraguaya es despolitizar la justicia.No pueden los políticos corruptos tener la potestad de designar jueces y fiscales que deben investigarlos. En estas condiciones, todo este proceso no es más que un circo, con muy malos payasos, que se mofaron de la ciudadanía para imponer un candidato digitado.

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