Nuevos ricos y las compras en el súper

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Acostumbro ir al supermercado una vez a la semana. En medio de las actividades solo me resta un poco de tiempo los viernes a la tarde para hacer las compras, porque el fin de semana me gusta destinarlo a la familia. Entonces aprovecho esa única oportunidad para traer todo lo necesario para los demás días, aunque, por esos raros misterios de la naturaleza humana, siempre termino trayendo aquello que no necesito, olvidándome de lo que necesariamente debía traer.
Ir de compras al supermercado es una linda experiencia sociocultural. Allí se puede ver la ostentación de la nueva rica que se hace el brushing, lleva su cartera Louis Vuitton, su collar de bijouterie y sus zapatos Ricky Sarkany para comprar carnaza negra y pollos deshuesados; o la ostentación de los funcionarios de Itaipu que llenan varios carritos con productos sofisticados para utilizar su vale de supermercado, aunque luego termine poniéndole hielo a su vino de colección. Luego estamos, las distraídas, las que nos vamos apuradas para traer una lista de cosas, fijándonos detenidamente en los productos de oferta, las fechas de vencimiento y la diferencia de precio con engañosos números que casi siempre terminan en 99, como si fuera que ese un guaraní de diferencia te va a ayudar a mejorar tu escuálida economía.
Pero el verdadero fenómeno social del nuevo rico se nota en los estacionamientos de los supermercados, aquellos que tienen las camionetas más grandes y más lujosas son los que peor estacionan, utilizan dos o tres espacios y si pudieran utilizarían el estacionamiento completo, solo para demostrar su nueva adquisición y que todos nosotros simples mortales envidiemos su prepotencia y su plata. Es el reflejo de nuestro terrible subdesarrollo, falta de conciencia ciudadana y aunque sea medio centímetro de educación vial y respeto a los demás.
Señor nuevo rico, señora nueva rica, la próxima vez que vaya al súper trate de respetar la raya destinada para cada vehículo. Ya sabemos que usted tiene mucha plata y poca educación. Nuestra admiración sería mucho mayor si solamente supiera estacionar bien y respetar el espacio para los demás. Eso nomás. Buen fin de semana.

Por Débora Oliveira

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