Impune esquema delictivo con anuencia municipal

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De forma absolutamente vergonzosa, para una ciudad que pretende apostar al turismo, continúa impune el esquema delictivo de recaudación ilegal propiciado por la administración de la intendente Sandra McLeod. Tiene que tener su respaldo, pues de otra forma no se explica cómo puede funcionar impunemente toda una maquinaria de la coima, que somete a una verdadera tortura a los visitantes de Ciudad del Este.
Todos, absolutamente todos, propios y extraños habrán experimentado alguna vez el padecimiento de soportar dos horas de embotellamiento en la fila que va desde la rotonda Oasis hasta las inmediaciones de la zona primaria de la Aduana. Lo extraño era que una vez que se traspone la barrera que impone allí la Policía Municipal, se pudiera circular sin ningún contratiempo. Solo en ese tramo de 700 metros se produce el atasco. Esto nunca llamó la atención a la intendente Sandra McLeod, o a los gremios de seudos empresarios que pegan cada cierto tiempo el grito al cielo ¿por qué no vienen los turistas?
La respuesta es muy sencilla, el atasco en el tránsito es provocado por la misma policía para que funcione la maquinaria de la coima. Unos supuestos “Guías de Turismo” (¿Qué dice sobre esto la secretaría de turismo?) se encargan de captar a los automovilistas que no quieren ingresar a la fila, generada intencionalmente para extorsionar. La propuesta es pagar G. 100.000 para eludir la fila. Así, mientras usted está siendo obligado a aguantar un embotellamiento de una o dos horas, los que pagaron, ya llegaron al puente. Basta con mirar al grupo de jovencitos con chalecos de la Municipalidad de Ciudad del Este, poco antes de alcanzar la rotonda Oasis para saber como funciona el esquema.
Este grupo delictivo evidentemente tiene la anuencia de la intendente, porque usan distintivos de la municipalidad y operan con la Policía de Tránsito. Es grosero, vergonzoso y criminal someter a los compatriotas a un suplicio diario, solamente para una recaudación ilegal. Lo lamentable es que a pesar de las denuncias, siguen operando a plena luz del día, a la vista de todo el mundo. Una verdadera vergüenza para la ciudad y para sus habitantes.

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