La impunidad de los coimeros

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El 20 de febrero de 2017, hace poco más de un año, nuestro diario publicaba el esquema del embotellamiento provocado por los policías de tránsito, para hacer colapsar y retener el paso por más de dos horas en el tramo que va desde la rotonda Oasis hasta la zona primaria del Puente. El procedimiento era muy sensillo. Los policías municipales se instalaban en puestos claves y antes que agilizar el tránsito, lo retenían. Entonces se generaba un embotellamiento infernal, ¿con qué objetivo? Mientras esto sucedía, en la rotonda Oasis, unos jóvenes con chalecos de la Municipalidad de Ciudad del Este, a cargo de Sandra McLeod de Zacarías, entraban en la operación. ¿Cuál era la misión de éstos jóvenes? Captar automovilistas apurados, quienes para evitar el embotellamiento debían pagar la suma de G. 100 mil para circular por calles alternativas hasta llegar a la zona primaria. Una organización delictiva perfectamente estructurada, que funcionó durante años, hasta que nuestros periodistas se encargaron de sacar a luz.
Cuando publicamos en aquella ocasión, el entonces jefe de la Policía de Tránsito interino, Silverio Méndez, quien ahora asumió la titularidad, había minimizado la publicación y siguió funcionando el esquema. Uno de los “Guías de Turistas” de la administración McLeod, reveló a nuestros periodistas, que para las nueve de la mañana en un día ya había hecho pasar 12 automóviles, mediante el sistema de coima. Calculando 100 mil guaraníes por cada automóvil arroja la suma de 1.200.000 (un millón doscientos mil) guaraníes recaudado en media mañana por un guía. Había como 12 en la rotonda Oasis.
A pesar de nuestras críticas, el sistema siguió campante, ningún fiscal de los haraganes y corruptos que tenemos acá en Ciudad del Este se dignó aunque sea a disimular una investigación. No pretendemos que busquen la verdad, porque jamás podrían encarcelar a sus padrinos y con eso, ellos también de seguro terminarían en la cárcel. (No perdemos la esperanza de que eso ocurra alguna vez. Que los fiscales esteños corruptos y sus padrinos terminen en la cárcel).
No hace mucho siguiendo las publicaciones, llegaron los periodistas de la televisión brasileña y también en media mañana descubrieron todo el esquema. La pregunta es: ¿cómo es que durante años el esquema de extorsión y asociación ilícita funcionó y la administración de Sandra McLeod no lo descubrió? ¿Cómo puede ser que no le haya llamado la atención que en un tramo de 700 metros, diariamente había un embotellamiento de más de dos horas?
Ahora bien, un esquema de extorsión y coima tan perfecto no pudo haber funcionado durante años sin anuencia de las autoridades responsables. En la jerga policiaca dicen “no hay fiesta sin permiso” para dar a entender que la corrupción campea cuando los jefes participan. Ahora bien, ¿quién estuvo durante años al frente de la policía municipal? El capitán Carlos Alfredo Florenciañez, caracterizado por su altanería y prepotencia. Este esquema delictivo se gestó durante su administración y es el principal responsable.
Ayer los periodistas de Vanguardia realizaron el mismo recorrido. Al parecer la administración municipal tomó medidas, porque ni un “Guía de Turistas” estaba en la rotonda Oasis. Oh sorpresa, no había embotellamiento y el mismo tramo de 700 metros, donde hasta hace unas semanas se tardaba dos horas, se pudo hacer en cinco minutos. ¿Cuántos años funcionó el esquema? ¿Quiénes recibían ese dinero? Ahora con la evidencia, de que efectivamente se trataba de un embotellamiento provocado para la coima, ¿se quedarán impunes los delincuentes?
Felicitaciones a la persona que haya decidido terminar con el mal sea McLeod o el comisario Méndez. Pero, ¿así nomás termina la historia? Aquí no pasó nada, no hay culpables. Viva la impunidad. Si no se castiga a los corruptos, pronto volverán a operar, con el mismo método.

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