“Pirañitas”

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Ya van dos oportunidades, en menos de 15 días, que los denominados “promotores de ventas” concurren a la Junta Municipal, solicitando la regularización de sus servicios. En la primera ocasión habían aclarado que ya no quieren que se los llame “Guía de Turistas”, porque no lo son y porque no están capacitados, ni “pirañitas” y pedían que mediante una ordenanza se cree un registro de los trabajadores, de tal forma a diferenciarlos de los asaltantes y estafadores que fungen de “Guías” para asaltar a los turistas.
Estos “promotores de ventas” son en su mayoría jóvenes que actúan como orientadores para los turistas a fin de conducirlos a determinadas casas comerciales, para adquirir los productos que precisan. Uno de los representantes de éstos aclaró que algunas de estas casas les dan una comisión por cada cliente que acercan.
En cualquier sociedad se sabe que cuando se crea un servicio es porque tiene cierta demanda y lo normal, es que las autoridades reaccionen y adecuen dicha actividad a las normativas legales y de seguridad, porque de ello también depende la fama del municipio y la tranquilidad de los visitantes.
Nuestro diario puso en evidencia, no hace mucho, a los mal llamados “Guías de Turistas” o “Guías de estacionamiento”, que actuaban con distintivos de la Municipalidad de Ciudad del Este, pero que en realidad eran los recaudadores de la coima para los policías de municipales. Afortunadamente, luego de la serie de publicaciones éstos desaparecieron de las calles, pero uno de éstos había reconocido ante periodistas de nuestro diario, que eran funcionarios de la municipalidad y como tales tenían un salario del presupuesto comunal.
La atención a los visitantes es una de las grandes deudas pendientes de las autoridades municipales y de la Secretaría Nacional de Turismo. De forma absolutamente irresponsables ambas instituciones bastardearon el concepto de Guías de Turismo, una función clave para la buena imagen. Si los responsables de estas instituciones tuvieran un mínimo de eficiencia en su desempeño, hace tiempo hubieran tomado las medidas para barrer el centro de los avivados que acosan a los visitantes.
La cuestión muy sencilla. Se abre un llamado a todas las personas que deseen hacer la tarea de orientadores de compra o como quiera llamarse, se les hace un examen de admisión y luego se los capacita convenientemente, de modo que puedan actuar con decencia y delicadeza y no se conviertan en acosadores de los visitantes. Una vez que se tenga el registro de cada uno de ellos se les provee de distintivos y se explica a los visitantes qué características deben tener los orientadores. Entonces, los avivados y embaucadores ya no tendrán cabida. Es muy simple. Es el camino de la formalización de la que hace tiempo vienen hablando empresarios y autoridades. No es ningún misterio ni requiere de mucho esfuerzo, solo un mínimo de interés por el bienestar de los visitantes y sobre todo por ir limpiando lentamente la imagen de la ciudad. Solo hace falta voluntad y ganas de trabajar.

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