No votemos al menos peor

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Cada vez que llegan las elecciones, el plagueo es el mismo, “todos los candidatos son malos, entonces no queda otra cosa que elegir al menos peor”. Es que elegir a un candidato no es tarea fácil a estas alturas. Uno ya no sabe a quién creer, ni siquiera a las encuestas que son manipuladas, a favor de uno u otro grupo. Sumadas a estas dificultades tenemos una lluvia de informaciones en los medios de comunicación y en las redes sociales. En estas condiciones resulta casi imposible tener la certeza sobre el perfil de tal o cual candidato. Además, con la lista sábana vemos una cara en la papeleta y otros tantos ingresan detrás de él, ya no sabemos a quién realmente estamos votando.
Pero cuando decimos que vamos a elegir al menos peor es como si nos concentráramos en quién es el menos mentiroso, menos ladrón, menos corrupto y otros tantos otros calificativos que los mismos candidatos se ponen unos a otros.
En vez de concentrarnos en los menos peores podríamos buscar a los candidatos con alguna propuesta creíble y diferente. Es una tarea difícil pero se puede hacer el esfuerzo, mirar las papeletas en la página del Tribunal Electoral, mirar la cara de los candidatos y buscar si tiene alguna propuesta interesante, ver en qué se basó su campaña. Si se dedicó a entregar tabletas de aspirinas, bolsas de arroz y fideos; repartió plata o qué hizo para captar la atención del electorado. Es posible que encontremos uno que otro que se haya dedicado a ofrecer alguna propuesta interesante.
Esa puede ser una tarea de este sábado, reflexionar sobre nuestros votos, horas antes de los comicios.
En los altos cargos como la presidencia será difícil hacer la diferencia, votando a los partidos minoritarios pero en cuanto a los candidatos al Senado, Diputados y concejales departamentales podemos buscar las alternativas, entre los mejores. Entre los candidatos nuevos, figuras emergentes que puedan significar al menos un voto por la diversificación de nuestras autoridades.
Es nuestra gran oportunidad de demostrar que sabemos votar, que podemos hacer la diferencia y que ya no nos pueden imponer sus nefastas listas sábanas. ¡Feliz jornada electoral!

Por Tereza Fretes Alonso

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