¿Qué ocultan sobre la muerte de Sonia Patricia?

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A más de diez días de la muerte de la joven Sonia Patricia Amarilla Ortiz (19) hay más dudas que certezas sobre su asesinato. Tres personas están detenidas y procesadas por homicidio doloso, como sospechosas de tener implicancia en el crimen pero hay muchas contradicciones en sus declaraciones. Uno de ellos es autor confeso pero se sospecha que se entregó con intenciones de que liberen a su hijo, también detenido y procesado.

Amarilla Ortiz fue encontrada muerta de dos balazos, uno en la cara y otro en la cabeza, el pasado 19 de abril, en un sojal de Presidente Franco. En un primer momento, la sospechosa era su pareja, Leticia Fernández, pero la misma fue nuevamente puesta en libertad, pues no había elementos en su contra. El 22 de abril fue detenido el primer sospechoso, Enrique Gabriel Fernández Benítez (18). Al día siguiente se presentó su primo Luis Alberto Rojas Aguirre (29) y finalmente el padre de éste, comisario retirado Luis Alberto Rojas Miñarro (53), quien se declaró autor del crimen. Todos están procesados por homicidio doloso por la fiscal Analía Rodríguez.
Fernández Benítez fue detenido porque desde su aparato celular se contactó a la víctima para una cita, luego se entregó Rojas Aguirre, pues Amarilla Ortiz fue vista por última vez cuando abordó su automóvil, un Toyota, modelo IST, de color blanco. Días después apareció Rojas Miñarro y confesó ser el autor del asesinato.
Los teléfonos celulares de los tres sospechosos aparecen con la ubicación en la zona del Km 4, donde la víctima abordó el IST, también fueron localizados en la hora aproximada del crimen en la zona de Presidente Franco, donde se encontró el cuerpo de Sonia Patricia. Igualmente, supuestamente, los tres viajaron a Asunción y se hospedaron en un hotel, para, según presunciones, ponerse de acuerdo en las declaraciones y eliminar las evidencias. La Fiscalía solicitó copias de las imágenes de circuito cerrado pero llamativamente fueron borradas.
Fernández Benítez se abstuvo de declarar ante la Fiscalía, pero manifestó ante los investigadores que se le había extraviado su chip telefónico, al explicar de las llamadas a la víctima. Sin embargo, en el registro de IMEI del aparato telefónico incautado de su poder se pudo confirmar que las llamadas se hicieron desde su celular.
Mientras que Rojas Aguirre dijo que estaba durmiendo en la casa de su padre, en el Área 4 de Ciudad del Este, en la hora aproximada del crimen pero su aparato también fue localizado en la zona de Presidente Franco, y no supo explicar los motivos. Además, había dicho que alguien usó su auto sin que se haya percatado.
En tanto, Rojas Miñarro se atribuyó el crimen, dijo que usó el teléfono celular de su sobrino para contactar con la víctima y el auto de su hijo para ir a la cita. Sin embargo, se sospecha que el mismo se presentó con el solo fin de que liberen a su hijo.

“El que confesó no es el autor”

El abogado Fabio Arambulo, quien representa a los familiares de la víctima, dijo que aún hay muchas pruebas que analizar y diligenciar para llegar a la verdad de los sucedido. Adelantó que tiene certeza de que el autor confeso no fue el que disparó sino su hijo pero que resta por comprobar este hecho mediante pruebas fehacientes. “El autor de los disparos mortales fue el hijo y no el que confesó pero los tres participaron. Hay muchos elementos para sostener esta hipótesis pero hay que confirmar”, expresó.

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